Colo Colo ganó bien el clásico. Con total justicia. La diferencia en el marcador fue la expresada en cancha, lo que no siempre ocurre. Eso es lo primero. El equipo no se desarmó en el peor momento, cuando la U amaneció con un gol a favor y la posibilidad de liquidar el juego en el inicio del pleito.

Ese fue el primer pecado de la Universidad de Chile. Condicionar el partido con su gol a favor. Pudo ir buscarlo. Debió. El rival estaba entre las cuerdas y no aprovechó ese momento. Antes del clásico todos decíamos que los azules llegaban mejor, porque era cierto, llegaban mejor. Estables dentro de la cancha, sin brillar, pero con una mecánica de juego asumida. Y mucho mejor fuera de la cancha. En la U se veía (y aún se ve) un grupo sólido en pos de una idea. No se aprecian roces internos, ni polémicas, ni futbolistas cortados por no aparecer en una foto, ni twitteos que sacan roncha. Nada de eso, a diferencia del archirrival.

Pero la madurez en la cancha la mostró Colo Colo. Primero para no desarmarse tras el tempranero gol de Pinilla. Para mantener a línea a sus dos centrales y dos volantes de contención, con amarilla desde muy temprano. Para mantener una idea de juego. Para meter a Valdivia en el partido. Que diferente es el trámite para los albos cuando el Mago se dedica a jugar. Las luces se las lleva Esteban Paredes por sus goles claves, pero lo del 10 de Colo Colo fue de alto nivel.

La U jugó, incluso cuando estaban 11 contra 11, como más le acomoda al Cacique. Y eso que iba ganando desde los cinco minutos.

Paredes anota el empate clave antes que termine el primer tiempo. El segundo es mérito del goleador. Y ahí la U se descontroló. Beausejour y Reyes se fueron expulsados por errores propios. El lateral izquierdo se fue a los pechazos con Mauricio Pinilla. Jugar con uno menos, en ese momento, sentenció al equipo. Colo Colo aprovechó la oferta y jugando como más le acomoda, esperando y saliendo rápido, anotó el tercero.

¿Soluciona esto todos los problemas de Colo Colo? Para nada. Los líos siguen ahí. Pero ganar alivia mucho. ¿La U se desmorona con esta derrota? No es así. Sigue en la pelea arriba. Tiene plantel para seguir peleándola y depende de sí mismo en la Copa Libertadores.

Las conclusiones tajantes se sacan al final de los procesos, no entremedio. Los clásicos son partidos aparte, la tabla es relativa, no importa cómo lleguen. Puras frases clichés, todas ciertas, que renovaron su vigencia este domingo en el Nacional.

/escrito por Cristián Arcos para As Chile

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