Se están analizando diversas maneras de como poder resolver el drama de las bajas pensiones que nuestro país lidera y que nos mantiene en un ranking no deseado. Después de más de 3 décadas no nos podemos acostumbrar a que se así, y por lo mismo, es necesario y urgente tener consensos en como poder solucionar este dilema que significa obtener paupérrimas pensiones.

Todos los gobiernos tienen materias sociales que son urgente de resolver, y hay que priorizar de acuerdo a los recursos que se tienen. Sin embargo, cuando se hace una comparación entre las diferencias del sistema vigente para los civiles, con respecto a los uniformados, queda en evidencia la desigualdad que existe en el tema previsional, que todos aportamos con nuestros impuestos y que sólo se benefician unos pocos.

Es de público conocimiento, que se está haciendo un análisis con respecto a las pensiones en las fuerzas armadas, especialmente en Dipreca y anteriormente en Gendarmería. El tema previsional es muy sensible a todos, porque tarde o temprano las personas van envejeciendo y tendrán su pensión que es muy por debajo del promedio de renta de los últimos 10 años, y que nos avergüenza como país, el hecho de no tener una tasa de reemplazo acorde a los demás países OCDE.

Es imprescindible que existan fuentes de trabajo, que permitan primero a los jóvenes, y luego a los adultos ir cotizando de acuerdo a sueldos dignos y permanentes para ir preparando ese camino para la vejez, que será tal vez, el único ingreso para la mantención del adulto mayor, que se traducirá en su pensión.

Cada institución defiende su negocio, las AFPs, las Compañías de Seguros, Los Bancos, Las Isapres, pero un trabajador sólo sabe que su esfuerzo diario, le permite no sólo dar un sustento a su familia, sino ir poco a poco juntando peso a peso el ahorro que le otorgue tranquilidad para que ese mañana, cuando las fuerzas decaigan, cuando los años nos indiquen que no podemos seguir trabajando, cuando las enfermedades nos recuerden que no somos inmortales y que tenemos fecha de término, queremos dejar protegidos a nuestras familias con nuestra pensión.

Esa pensión, que suena como un castigo, porque después de tantos años, ni siquiera nos alcanza para satisfacer nuestras necesidades básicas, que cuando somos jóvenes pensamos que nos queda mucho tiempo y muchas veces decidimos no cotizar, o no encontramos trabajo digno con un sueldo decente y/o aceptamos que nos paguen un sueldo miserable porque la necesidad es mayor.

Las pensiones seguirán siendo miserables, porque como país aún no existe un consenso político, ni tampoco un acuerdo nacional, que nos permita, en una primera etapa, ingresar a ese tren largo y angosto llamado Chile, para que nos lleve a un solo destino, que es mejorar las pensiones de nuestros viejos porque todos tenemos el derecho, después de años de esfuerzo y sacrificio, a tener una pensión digna para el resto de nuestra vida.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

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