El viernes pasado el conflicto en Siria alcanzó un nuevo nivel luego de que Estados Unidos, Francia y Reino Unido realizaran un ataque en conjunto contra objetivos específicos de ese país. En la ocasión, de acuerdo con el Pentágono, se lanzaron 105 misiles, 57 de los clásicos Tomahawk y 19 de un estreno: los denominados misiles invisibles.

Fabricados por la firma Lockheed Martin, una de las grandes empresas de armamento del mundo, los Jassm-ER son una nueva clase de misiles aire-tierra que poseen un fuselaje sigiloso que los hace extremadamente difíciles de detectar.

Según explica la empresa bélica, este armamento furtivo de dos mil libras (907 kilos) tiene un alcance de hasta 925 kilómetros y puede transportar media tonelada de explosivos. El sucesor del Jassm tiene la capacidad de ser empleado en condiciones climáticas adversas tanto de día como de noche.

Esta nueva arma posee un tanque de combustible más grande y un motor más eficiente. Cómo fue diseñado para atacar objetivos fijos y móviles, se le incorporó un sistema de guía a través de satélite y por infrarrojos en su último tramo para tener la posibilidad de corregir el rumbo.

Dado su gran alcance, este misil puede ser lanzado a grandes distancias para mantener a los soldados fueras del alcance de los sistemas de defensa. En esta ocasión fue expulsado desde el bombardero B-1B Lancer, sin embargo, también es compatible con los aviones B-52, F-15 y F-16, según especifica la compañía fabricante.

Los costos monetarios

Toda esta tecnología no podría salir barata. El valor de cada Jassm-ER alcanza los 1,4 millones de dólares (más de 830 millones de pesos chilenos) y cada Tomahawk entre 700 mil y 1,87 millones de dólares (entre más de 417 millones y más de 1.100 millones de pesos chilenos), según El Mundo.

Si se suma el total de elementos disparados el monto desembolsado por Estados Unidos asciende a más de 106,616 millones de dólares (más de 63 billones de pesos chilenos).

El presidente Donald Trump defendió el domingo el uso de la frase “misión cumplida” para describir el ataque de misiles liderado por Estados Unidos contra el programa de armas químicas de Siria.

Entretanto, sus colaboradores indicaron que la participación de las fuerzas armadas estadounidenses continuará y que ponderan planes para anunciar nuevas sanciones económicas contra Rusia por habilitar al régimen del presidente sirio Bashar Al-Assad.

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