Ayer se dio a conocer el nombramiento de Pablo Piñera, hermano del Presidente Sebastián Piñera, como embajador en Argentina.

La noticia en un comienzo fue publicada por el diario argentino Clarín y en cosa de instantes comenzaron las críticas en las redes sociales. La oposición, principalmente, acusó de nepotismo la designación. El senador y ex presidenciable Alejandro Guillier dijo que “el discurso de la derecha contra el nepotismo es una farsa”, mientras que el diputado Marcelo Díaz sostuvo que “esto raya en el nepotismo absoluto”.

El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero, rechazó los cuestionamientos y descartó que haya nepotismo en la designación. “No, yo creo que hay que separar bien las cosas. Aquí lo central es el carácter técnico de la persona que ha sido nombrada embajador en Argentina”, sostuvo el canciller.

l titular de la cartera de Exteriores explicó que para la designación de Pablo Piñera se tomó en consideración su experiencia. Y es que se desempeñó como consejero del Banco Central, gerente general de BancoEstado y director general administrativo del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otros. Este mismo argumento fue defendido anoche por el ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel en conversación con Mega: “Yo creo que en esto hay que ser bien preciso, acá el punto no es el parentezco, sino las capacidades para ejercer los cargos”.

El canciller -quien en estos momentos se encuentra en Asunción- destacó la señal que se quiere enviar al gobierno del Presidente Mauricio Macri y la reacción de la administración argentina. “Fue de beneplácito inmediato porque entendieron el mensaje y señal del Presidente Sebastián Piñera: ‘Aquí envío a alguien que es extremadamente cercano a mí’. Nuestras conexiones son directas con Argentina”, explicó el secretario de Estado.

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