Nunca ha pasado algo semejante en la historia de la Humanidad. Por una combinación de preferencias culturales, decisiones de gobierno, y avances tecnológicos de la medicina, en los dos países más poblados del mundo se ha generado un desequilibrio de género de escala continental: en China y en la India, el número de varones supera en total en 70 millones al número de mujeres.

Las consecuencias de tener demasiados hombres, que ya están llegando a la edad adulta, son de enorme alcance: más allá de la epidemia de soledad, ese desequilibrio distorsiona el mercado laboral, impulsa los niveles de ahorro y deprime el consumo, infla artificialmente el precio de cierto tipo de propiedades, y en paralelo produce un aumento de los homicidios violentos, el tráfico de personas y la prostitución en cada vez más lugares.