En la vida uno puede cometer muchos errores. Eso no tiene nada de particular. Pero también es cierto que hay metidas de pata que son difíciles de olvidar. Que quedan en el inconsciente colectivo y persiguen al afectado por mucho tiempo. Me parece que este puede ser el caso del ministro de Educación, Gerardo Varela. La prensa ya se estaba acostumbrando a sus salidas de libreto -las “varelicosas”-, pero esta semana batió su propio récord. En una entrevista comentó que le ha comprado condones a sus hijos, porque no se atreven cuando son chicos, agregando con satisfacción y orgullo: “Mis hijos son unos campeones; necesitan más de tres, parece”.
Bueno, como era de esperar, la cosa ardió en las redes sociales, donde el ministro fue tratado sin piedad. Por zorrón, por desubicado y por machista. En esto último, quizás el comentario más acertivo fue el del ex fiscal Carlos Gajardo, quien dijo: “¿El ministro Varela haría las mismas declaraciones de sus hijas? ¿que son campeonas? Me temo que no”.
El episodio no fue para nada bien visto en La Moneda, y Varela terminó dando explicaciones al propio Presidente. La cosa es que en Palacio, el affaire Varela se les juntó con otro incendio que estaban tratando de apagar: el retiro de la lista de candidatos para directores de Televisión Nacional que presentó al Congreso. ¿Por qué? Porque se les olvidó poner al menos una mujer en la lista; o sea, había sólo campeones. Algo que en sí es de mal gusto, pero que tampoco está permitido en la nueva ley de TVN. Y nuevamente ardió la pradera y el gobierno tuvo que retroceder.
¿Cuál es el problema de darse cuenta de un error y después corregirlo?, dijo el ministro Andrés Chadwick, tratando de poner paños fríos a la cosa. Y tiene razón, pero el problema es que se trata de algo tan básico en estos tiempos, que cuesta entenderlo siquiera como error.
El punto es que esta verdadera semana de los campeones que vivió el gobierno no sólo les hizo mal, sino que también deja un cierto aire machista y “winner” que huele mal. Todos saben que éste no es un gobierno particularmente feminista, pero otra cosa es que salgan a la luz cosas tan burdas como las del ministro de Educación y lo de Televisión Nacional.
Lo de TVN fue fácil de corregir -ahora nominaron a dos mujeres-, pero el cambio de fondo que se requiere no es menor. Porque la actitud de campeones es algo que muchas veces está muy arraigada y va con las personas. Entonces manejarlo, para evitar nuevas salidas de libreto, es una tarea titánica, sino imposible. Al menos, debieran tratar de que no se les note tanto. Eso ya sería un avance.

/Columna de Andrés Benítez para La Tercera

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