Alguien me dijo que el nombramiento de Pablo Piñera como embajador en Argentina es “nepotismo 2.0”. Discrepé, porque no pasa de ser “1.0”: nada puede ser más burdo y rampante nepotismo que el Presidente de Chile nombrando a su hermano embajador en Buenos Aires, el nombramiento soñado.
Además es un error político grueso, porque dio pie a críticas que eran absolutamente previsibles -algo así como la crónica de una crítica anunciada- y pone en evidencia que al primer mandatario ellas le resbalan cuando su interés está por medio, como igualmente, las contradicciones en que puede incurrir sin sonrojarse. Cuestionó duramente en la campaña el nepotismo de la Nueva Mayoría y citó como ejemplo el caso de su contendora democratacristiana, quien tenía varios parientes cercanos en el aparato público, pero no se hace problema en nombrar a su hermano en un codiciado puesto diplomático. La total falta de estética y la nula consideración por el sentir ciudadano que está harto de los privilegios.
Peor aún, el nombramiento se conoció el mismo día que se supo que el hermano de Carolina Goic fue separado de su cargo en el Sence. Humanamente entendible que la senadora DC se haya bajado de la gira nada menos que a Argentina. Pero, además, se le dejó “la pelota picando frente al arco” para tener un gesto político. Que no haya sido secundada por el senador Pizarro, quien de inmediato se sumó a la gira, es harina de otro costal.
El canciller ha pretendido justificar el asunto como un nombramiento “técnico”. ¿Técnico de qué? ¿Cuál es la trayectoria de Pablo Piñera en materia diplomática? Ninguna, tanto que su vínculo con el servicio exterior fue haber servido el cargo director administrativo de la Cancillería, dada su calidad de economista. Designarlo embajador será una facultad presidencial, pero éstas no se pueden ejercer sin límite. Se suele decir que hay embajadores de carrera y políticos. ¿De cuáles será Pablo Piñera? Porque ni siquiera se puede decir que sea una designación política cuando no adhiere a la coalición gobernante, sino que sus preferencias están sabidamente en la oposición. Es pariente no más. Y personas capaces para servir el cargo hay muchas, no es único.
Agregó el canciller que la prueba que es una buena nominación fue el inmediato beneplácito del gobierno trasandino; que el Presidente Macri entendió que se le envió el mejor puente con Chile que pudiera haber. Bueno, hay que preguntarse si Piñera será embajador de Chile ante la Casa Rosada o de ésta ante La Moneda, porque un embajador es antes que nada representante del país que lo envía y no un puente del país que lo recibe.
Un error no forzado que pone en duda si acaso el Presidente Piñera realmente cambió y está más maduro. Para que hubiere sucedido no basta con que se haya escrito un libro que lo proclame o que esté contenido, tiene que notarse en las cosas que importan, como en el trato a los parientes./Columna de Axel Buchheister en La Tercera