El narco vuelve a dejar su huella en México con un macabro asesinato que, en todo caso, se debió a una equivocación. El cártel de Jalisco Nueva Generación, dominante en la región de Jalisco, vigilaba desde hacía días una casa usada como finca de seguridad por una banda rival, el cártel de Nueva Plaza. El pasado 19 de marzo, Javier Salomón Aceves, Marco Ávalos y Daniel Díaz, tres estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales, entraron en este domicilio, conocido como La Cabaña. Tenían que realizar un trabajo para la universidad y la tía de uno de ellos, propietaria del inmueble, les recomendó ir a este lugar.

Los tres estudiantes no lo sabían, pero, a las afueras de La Cabaña, cinco peligrosos miembros del cártel de Jalisco Nueva Generación vigilaban de cerca sus movimientos. Entre ellos estaban Gerardo y Omar, ya detenidos y acusados de secuestro agravado. Los delincuentes decidieron esperar a que los estudiantes salieran de la finca para actuar, ya que en aquel entonces desconocían el número de personas que se encontraban en el interior. Aunque tenían un plan para sorprenderlos.

Al caer la noche y perder la luz que necesitaban para rodar sus tomas, los tres estudiantes salieron de La Cabaña y se montaron en su vehículo. Recogieron a tres amigas con las que iban a pasar el rato, aunque esos buenos momentos estaban cerca de terminar. A los pocos kilómetros un fallo mecánico les obligó a parar justo en el momento en el que, casualmente, pasaba por la autovía de Tonalá, un vehículo con seis hombres fuertemente armados. Inicialmente se identificaron como elementos de la Fiscalía y ordenaron rápidamente a los tres estudiantes que se subieran a su coche. Salieron deprisa, disparando al aire y dejando atrás a las amigas de los jóvenes, quienes describieron los hechos ante las autoridades.

Desde ese momento, la Fiscalía, la auténtica, puso en marcha un dispositivo de búsqueda por todo el estado con el objetivo de encontrar cuanto antes a los estudiantes. En las calles de Ciudad de México, Guadalajara, Tonalá y tantas otras ciudades del país, se organizaron protestas impulsadas por los sindicatos universitarios exigiendo resultados en el caso. Lo que no sabían es que el futuro de estos tres jóvenes ya estaba decidido.

En la finca Pinar de las Palomas, a sólo 6 kilómetros de La Cabaña, los delincuentes torturan a Javier Salomón que, con 25 años, era el mayor de los tres estudiantes. Le preguntan por un tal Diego Gabriel Mejía, detenido por posesión de armas en el año 2015, en el mismo lugar donde los tres amigos habían estado grabando esa tarde. La falta de respuestas terminó por frustrar a los secuestradores y el exceso de golpes terminó con la vida de Salomón. En ese momento los integrantes del cártel sabían que, si había sido un error, o si realmente no sabían nada, lo mejor era eliminar cualquier testigo de lo ocurrido.

Fue por eso que asesinaron también a Marco Ávalos y Daniel Díaz antes de trasladar sus cuerpos, junto con el de Salomón, a una tercera finca conocida como Rancho de la Cruz. Allí, y según han podido comprobar los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, “sus cadáveres fueron disueltos en bidones con ácido”.

Después de más de un mes de búsqueda sin respuestas, la Fiscalía encontró su primera evidencia al registrar el domicilio donde los jóvenes fueron torturados. Un domicilio al que llegaron porque su propietario, un delincuente identificado como ‘El Canzón’, había sido ejecutado por el cártel el pasado 2 de abril. Una muerte que podría explicarse como un castigo por la equivocación que les costó la vida a tres estudiantes inocentes. Al llegar al domicilio, las autoridades encontraron uniformes policiales de la PGR, armas exclusivas del Ejército y rastros de sangre pertenecientes a Daniel Díaz.

Aunque el peor escenario lo encontraron en el Rancho de la Cruz. En total seis bidones con ácido sulfúrico y tres recipientes más con restos de la sustancia. En total se encontraron 18 perfiles genéticos diferentes a los de los estudiantes. A pesar de las dos detenciones, todavía se busca a cuatro personas que se tienen identificadas como partícipes de este macabro asesinato que ha vuelto a estremecer a la sociedad mexicana.

/gap