Ni siquiera contemplaba tener citas. Tenía que hablar de sus heridas, y le producía ansiedad. En 2012, empezó a ver al Doctor Richard J. Redett, director de cirugía de reconstrucción en el Hospital Johns Hopkins, para valorar la posibilidad de un procedimiento que crease un pene de su propio tejido. Quizá, del antebrazo. Esta operación hacía posible orinar. Pero, se necesitaba un implante para conseguir la erección. Al Doctor, le gustó la idea del tejido del antebrazo, pero hizo hincapié en que quizá sería mejor implantarle un pene.

Sin embargo, el veterano de guerra herido en Afganistán prefirió esperar. Después empezó a someterse a diferentes pruebas. Ciertos nervios y vasos sanguíneos tenían que estar intactos junto con la uretra, el tubo que expulsa la orina. Más tarde llegaron las pruebas psicológicas. Tenía que entender los riesgos de la operación: la posibilidad de que su cuerpo rechazase el implante. También, debía contar con un gran apoyo familiar o, al menos, un grupo de amigos, en el que pudiera confiar.

El donante fue de otro estado. Tres cirujanos de Johns Hopkins, el Doctor Redett, el Doctor Damon Cooney y el Doctor Gerald Brandacher, viajaron en avión privado para llevar a cabo la operación de extracción del órgano. Después llegó el momento de realizar el trasplante, como se ha relatado al principio. Hubo varios equipos médicos. A veces llegó a haber en la sala de operaciones hasta 25 personas.

El veterano de guerra no oculta que antes de la cirugía del implante se preguntaba si iba a aceptar el nuevo órgano física y emocionalmente. “Una vez que lo tuve, la única manera de pensar era que es mío”.

Antecedentes y cuestiones éticas

  • Este ha sido el trasplante de pene más complejo y extenso hasta la fecha, y el primero realizado en un veterano de guerra mutilado por una explosión.
  • Anteriormente ya se habían realizado otros trasplantes de pene.El primero fue realizado en Sudáfrica en el año 2014, el receptor fue un hombre que había perdido el miembro tras una serie de infecciones provocadas por una circuncisión sin las debidas medidas de higiene. El éxito fue tal que llegó a dejar embarazada a su mujer.
  • Otro trasplante se realizó en el Hospital General de Massachusetts en 2016. El receptor, Thomas Manning de 64 años de edad, había sufrido un cáncer de pene muy poco habitual por el que se le tuvo que amputar la mayor parte.
  • Los testículos no fueron trasplantados por la cantidad de cuestiones éticas que plantea. La función que tienen de producir testosterona se puede sustituir por la toma de fármacos, mientras que la función reproductiva es la controvertida puesto que la descendencia del receptor sería genéticamente del donante de testículos.
  • Una alternativa estética al trasplante de testículos son las prótesis de silicona o de suero salino.
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