Los períodos preeleccionarios son pródigos en declaraciones políticas. Las hay de todo tipo: sensatas y mesuradas, insensatas y desaforadas, sinceras u oportunistas, falsas o verdaderas. Vienen por oleadas, en la medida en que suceden acontecimientos que pueden tener efectos electorales.

El último de estos acontecimientos ha sido el veto del gobierno cubano al ingreso de Mariana Aylwin a la isla para asistir a un acto que incluiría un homenaje a su difunto padre. Ello ha provocado una lluvia de declaraciones que han extremado la tensión que siempre ha existido entre el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Comunista.

Una de ellas ha sido la de un diputado comunista que ha señalado que su partido nunca ha tenido actitudes antidemocráticas. No añadió “a diferencia de otros”, pero a todos quedó claro que sus palabras tenían el doble propósito de enaltecer a su partido y acusar a la Democracia Cristiana de golpista por su supuesta complicidad en el pronunciamiento militar de 1973.

Esa declaración no puede dejarse pasar sin comentarios porque es falsa, injusta y peligrosa. Es falsa porque el PC chileno nunca ha sido democrático y existen tres contundentes pruebas de ello, por lo que las enumero.

1. La definición del comunismo es su adhesión a la doctrina enunciada por Carlos Marx según la interpretación y praxis añadidas por Lenin. La simple lectura de esos planteamientos demuestra que los partidos comunistas basados en esas doctrinas son programática e intrínsecamente contrarios al sistema de la democracia representativa que impera en Chile desde su existencia como república. La verdad es que el PC chileno es el único partido legalmente constituido que es programáticamente antidemocrático.

2. Durante el siglo largo que siguió a la formulación de la doctrina marxista-leninista, numerosos partidos comunistas han ejercido el poder en diversos países. Sin la más mínima excepción, implantaron en ellos siniestras y sangrientas tiranías, todas las cuales fueron implícita o explícitamente respaldadas por el PC chileno, sin que jamás hubiera la menor declaración que denunciara esos terribles genocidios. Peor aún, la mayoría de los líderes de este partido se formaron al alero de esos regímenes y estos nunca cesaron de prestarle todo tipo de ayudas para su actuación en Chile.

3. La historia del PC chileno está jalonada de hechos que demuestran que ha atentado contra la democracia chilena cada vez que ha podido. Cuando reclutaron al diputado aludido, parece que nadie le explicó por qué el Presidente Gabriel González Videla los sacó a patadas de una combinación de gobierno muy parecida a la Nueva Mayoría y aprobó, con voto transversal, la famosa Ley de Defensa Permanente de la Democracia. Ciertamente que no sería por su respeto al sistema de un régimen del que formaba parte. La DC le exigió a Salvador Allende un Pacto de Garantías Democráticas para respetarle su primera mayoría relativa, lo que demuestra claramente los recelos que su permanente actitud provocaba. La verdad es que el PC ha aprovechado cualquier oportunidad que se le presenta de socavar el sistema democrático chileno y, cuando ha operado dentro de él, ha sido por impotencia y jamás por convicción.

La declaración que comento es ridículamente injusta. Acusar de antidemocrático al Partido Demócrata Cristiano es simplemente ridículo, y si alguno de sus personeros estuvo por apoyar al gobierno militar en el año 1973 fue porque el régimen de Allende había sido declarado ilegítimo tanto por el Congreso como por la Corte Suprema. Cabe recordar que ese partido inició su acción opositora en cuanto comprobó que el gobierno militar no venía a restaurar la quebrantada democracia chilena, sino que venía a perpetuar una oprobiosa dictadura personal.

Por todo lo señalado, el diputado de la declaración haría bien en asumir las muy sólidas razones por las que nunca será estable una plataforma política que incluya a su partido. Entenderá, seguramente, las razones de por qué los socialdemócratas y los democratacristianos no pueden tolerar su presencia en un gobierno democrático.

Columna de Orlando Sáenz R para el Mercurio

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