Suponga que se acaba de comprar un camión en Temuco y desea emprender en la zona. Para ser específicos, digamos que adquirió un vehículo usado por un valor cercano a los $54 millones (algo así como 2.000 UF) y su idea es aprovechar las necesidades de transporte de carga en la región. ¿Cuánto le costaría asegurar su nuevo activo?

Luego de un par de llamadas telefónicas a aseguradoras, se dará cuenta de que el mercado es bastante competitivo. No hay diferencias en los precios ni en la cobertura que se ofrece. Por un camión de las características del suyo, el seguro cuesta cerca de 80 UF por año.

Pero más allá del costo, notará interesantes particularidades en la póliza de seguro. En primer lugar, el precio casi no cambia si se incluye o no cobertura ante actos terroristas. ¿Muy raro? No tanto. El hecho solo refleja que por años el Estado de Chile se ha negado a declarar los actos terroristas como tales. Por eso, el mercado ofrece una cobertura a precio de huevo para un siniestro terrorista, pues, aunque ocurra, la autoridad no lo cataloga así. Un lindo ejemplo de cómo el Estado puede distorsionar los mercados.

Segundo, las pólizas excluyen “actos maliciosos” en lo que se define como la zona roja. Esta incluye las comunas de Angol, Collipulli, Curacautín, Ercilla, Galvarino, Lautaro, Lumaco, Purén, Traiguén, Victoria, entre otras. Y es que allí el precio para asegurar eventos de alta frecuencia es tan alto que no vale la pena ofrecerlo. Así es que si le llegan a quemar el preciado camión en esa zona, no hay seguro que lo apañe.

Ante las señales del mercado, lo natural sería reevaluar emprender en la región. ¿Y si mueve el camión a Santiago? ¿Será más barato el seguro? Basta un par de nuevas llamadas para corroborarlo. El seguro para el mismo camión con igual cobertura, pero inscrito en Santiago, tiene un valor anual de 60 UF, es decir, un 25% menos que en Temuco. Esa es una aproximación al costo privado que se paga por la violencia en La Araucanía. A sacarse el sombrero ante quienes emprenden en la zona.

¿Y el costo agregado? Difícil calcularlo, pero aventurémonos. Sigamos con el ejemplo de los vehículos de carga. En 2016 había 15.357 inscritos en La Araucanía. Si asumimos un valor promedio por vehículo de 2.000 UF (seguro es mayor) y que todos estaban asegurados, sus dueños habrían pagado ese año US$ 14 millones por concepto del mayor precio del seguro (respecto de Santiago), lo que equivale al 5% del crecimiento del PIB de la región entre 2015 y 2016. ¡Nada despreciable cifra! Y eso considerando que no incluye otros activos, ni las pérdidas por la inversión ahuyentada por la incertidumbre ni los costos monetarios y psíquicos que enfrenta la población frente al clima de inseguridad. ¿Serán estos montos superiores al gasto necesario para terminar con la violencia en La Araucanía? Seguramente. Allí, una poderosa razón para dar fin al despilfarro.

/Escrito por Sergio Urzúa para El Mercurio

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