Los problemas de erección son bastante frecuentes entre los hombres. Se entiende por un problema de este tipo cuando hay una imposibilidad o gran dificultad para mantener una erección rápida, suficiente y duradera.

Hay muchos factores que pueden llevar a un problema de erección. Desde enfermedades relacionadas con la disfunción eréctil propiamente dichas hasta por un nivel bajo de testosterona. Afecciones cardíacas, hipertensión, obstrucción de arterias, problemas con la tiroides y la diabetes son algunas de las enfermedades subyacentes que pueden ocasionar disfunción eréctil.

La toma de algunos medicamentos como los betabloqueadores -empleados para normalizar la presión arterial-, antidepresivos y medicinas para el corazón también pueden perjudicar la capacidad natural de mantener una erección. Así también, el alcoholismo, el cigarrillo y el abuso de sustancias nocivas e ilegales como la cocaína influyen negativamente en la erección y en el deseo sexual masculino.

Pero también existen ciertos factores emocionales que pueden ocasionar problemas de erección, tales como el exceso de estrés, ansiedad, ira o incluso mala comunicación o falta de confianza con la pareja, entre otros.

En la mayoría de los casos, los problemas de erección que se dan en jóvenes tienen relación con causas emocionales, mientras que en hombres más maduros suelen tener que ver con causas físicas. Un punto a tener en cuenta: si hay erecciones al levantarse o durante el sueño, lo más probable es que los problemas se deban a trastornos emocionales, y no a una causa física.

Si bien este tipo de problemas conlleva, en principio, a una insatisfacción sexual, también puede llevar a una merma en la autoestima y a complicaciones en el seno de la pareja. Además, puede ser que la disfunción eréctil sea síntoma de otra enfermedad grave, por lo que se deberá concurrir al médico para evaluar el caso particular.

Pues bien, dentro de las posibles soluciones a este trastorno, destacan:

• Un cambio integral de hábitos alimenticios y de vida: reducir el consumo de carnes rojas y aumentar, por el contrario, el de verduras y frutas frescas. También habrá que vigilar el consumo de sal, de alcohol y abandonar -si se tiene- el mal hábito de fumar.

• Realizar ejercicio cardiovascular como parte de la rutina de actividad física, para mejorar la circulación de la sangre, incluyendo la del pene.

• Aprender a realizar ejercicios de kegel, para fortalecer el músculo pubococcigeo. Esto permitirá fortalecer la musculatura que consigue levantar las erecciones.

• Buscar ayuda psicológica, especialmente cuando se es menor de 40 años, ya que es muy posible que la difunción eréctil se deba a un trastorno emocional o mental.

• Los tratamientos hormonales son indicados como tratamientos médicos en caso de que existan problemas hormonales que perjudican la función sexual. Son tratamientos que se indican por medio de una serie de aplicaciones de inyecciones, o bien en píldoras.

• La inyección intracavernosal es otro de los tratamientos médicos disponibles para tratar la disfunción eréctil. Se trata de inyectar directamente en el pene un fármaco para activar los procesos físicos que provocan la erección.

• La terapia transuretral es otra opción y consiste en aplicar localmente medicamentos a través de la uretra.

• En algunos casos, pueden ser recomendados los aparatos de vacío: son una especie de cilindro de plástico que se coloca en el pene para llevar el flujo de sangre necesario en una erección.

Es importante estar atentos ante cualquier anormalidad y recurrir, si es necesario, a un profesional.

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