Cristián Labbé: ¡Mosqueteros, “la unidad hace la fuerza”

    Igual que en la novela de Dumas, debíamos despertar a los mosqueteros que todos llevamos internamente, porque de allí surgirá la decisión, la fuerza, la valentía, la inteligencia, la tolerancia y la paz que nos conduzca al bienestar, la estabilidad, el orden y el progreso político, económico y social, al que todos aspiramos.

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    Dice el refrán que: “a falta de faisán, buenos son rábanos con pan”; por lo mismo, como no tuvimos tertulia esta semana producto del feriado, me hube de contentar con un frugal almuerzo en compañía de un ilustrado amigo quien, en su particular estilo, partió diciendo… “creo que no nos estamos dando cuenta hacia dónde están yendo las misas”.

    Pensé que en su ironía se refería a que: el día del trabajo… no se trabaja; que mejora la economía y aumenta el desempleo; que los carabineros cuidan el orden “sin armas” mientras los activistas los atacan con violencia; que los terroristas están amnistiados y los militares presos; que la “mujer fantástica” es un transexual; que hablan de Ambar como si fuera una niña y es una “guagua”…

    Me corrigió en un tono severo: “te equivocas, la situación no es para bromas, no quiero decir que la institucionalidad esté amenazada, pero claramente está asediada. Los pilares de nuestra democracia, me refiero a las instituciones, las más importantes de nuestra democracia, están socavadas”.

    Latamente remarcó el hecho de que: la Iglesia está “sin piso” y en una difícil encrucijada, sus máximas jerarquías cuestionadas por encubrir abusos sexuales; las instituciones armadas aparecen envueltas en escándalos de corrupción, sufriendo una fuerte caída en su imagen; la sociedad política sobrelleva un desprestigio y un descrédito atroz; la opinión pública siente un tremendo desencanto con todo lo que tenga que ver con la institucionalidad… después de un silencio concluyó: ¡ya nadie cree en nadie!

    Quise poner algunas notas positivas en este crudo diagnóstico y pensé en la clásica novela “Los Tres Mosqueteros” (Alejandro Dumas,…), y no exento de pasión recordé la historia del joven D´Artagnan que se dirige a París para hacer su sueño realidad, el de convertirse en mosquetero, a quien, en su camino hacia el deber se suman Athos, Porthos y Aramis para juntos enfrentar las maquinaciones contra la autoridad (su rey).

    Para contrarrestar el desánimo de mi interlocutor argumenté que, igual que en la novela de Dumas, debíamos despertar a los mosqueteros que todos llevamos internamente, porque de allí surgirá la decisión, la fuerza, la valentía, la inteligencia, la tolerancia y la paz que nos conduzca al bienestar, la estabilidad, el orden y el progreso político, económico y social, al que todos aspiramos.

    “Necesitamos muchos Athos con pensamiento estratégico, buenas ideas, nobleza y respeto por los demás; muchos Porthos que nos den fuerza, gallardía, valentía y autoestima; muchos Aramis para que nuestra sociedad tenga sentido de trascendencia, de raciocinio, de observación y capacidad de tolerancia. Por ultimo debemos despertar a todos los D´Artagnan  para que aporten su decisión, su lealtad y los valores del honor, el compromiso y la consecuencia”.

    El almuerzo (de capa y espada) paso volando para terminar concluyendo que: un diagnóstico complejo, como la situación por la que atraviesa nuestra realidad político-institucional -donde están afectadas las principales instituciones de la república- se arregla con una solución sencilla y retadora… ¡Mosqueteros, “la unidad hace la fuerza”!

    /Cristián Labbé Galilea

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