¿Cuánto va a durar el duelo en Chile por el horrible crimen de Ámbar? ¿Qué hito mediático vendrá a reemplazar la cobertura de los matinales y noticieros sobre los detalles de este trágico hecho? Porque ese también es el tema de fondo. Como país nos escandalizamos por la muerte de Lissette; por los 1.313 niños fallecidos; por las denuncias de violencia, abuso y maltrato que da a conocer el INDH; por la golpiza brutal de Hashim o por la violación y posterior muerte de Ámbar. ¿Pero qué pasa después? ¿Qué vamos a hacer para ponerle freno a eso?

El Gobierno se la ha jugado por poner a los niños primeros en la fila. Luego de la inacción del Gobierno de Michelle Bachelet, el nulo avance de los proyectos de ley y el premio de consuelo que le dieron a la ex Ministra Javiera Blanco en el CDE por su incapacidad de hacerse cargo de los problemas del Sename; el Gobierno de Sebastián Piñera asumió esta tarea desde el primer día, asumiendo el liderazgo de un acuerdo nacional por la infancia y tomando una serie de medidas administrativas y legislativas para enfrentar esta tarea.

Pero después de los terribles casos de las últimas semanas, del entrampamiento y exclusiones de la Comisión de Infancia por razones políticas, y la aún escasa información que existe de los centros del Sename, de los niños bajo su cuidado y de las condiciones en que ellos están bajo el cuidado de las familias; uno se pregunta si poner a los niños primeros en la fila será suficiente.

Yo creo que no: a los niños los están matando y no pueden esperar. Lo que necesitamos son medidas mucho más radicales. Lo que necesitamos es que los principales actores políticos y que tienen responsabilidad en el manejo del país, dejen ocupaciones mucho más triviales de lado y se concentren en sacar esta tarea adelante.

La visita de Mario Vargas Llosa y su discusión sobre el liberalismo puede ser muy interesante, pero yo preferiría ver al Presidente Piñera, a sus Ministros y a los equipos técnicos reunidos sin descanso, cual emergencia sísmica, levantando catastros, realizando operativos de salud y verificando, centro por centro, caso por caso, cuál es el estado de estos niños hoy y qué podemos hacer para evitar más asesinatos.

La discusión sobre el déficit fiscal puede ser muy interesante para el Presidente del Senado, Carlos Montes o la interpelación al Ministro de Salud, por parte de la Presidenta de la Cámara, Maya Fernández; pero yo preferiría, por el bien de esos niños, que dejarán el orgullo de lado y se acercaran a La Moneda para ver qué proyectos se les pone urgencia, que sesiones especiales se pueden hacer para aprobar enmiendas o indicaciones, y cómo se sacan los recursos necesarios para enfrentar este tema.

Finalmente, por valiosa que parezca la discusión sobre los fiscales mediáticos y los privilegios de los parlamentarios, yo esperaría que el Fiscal Nacional, el Ministerio Público, el Poder Judicial y las policías estuvieran unidos en una cruzada para prevenir la ocurrencia de estos delitos, perseguir a los culpables y sancionarlos, con el mayor rigor de la ley.

En todo Gobierno hay prioridades y jerarquizarlas, debe ser muy difícil. Pero yo no tengo ninguna duda que lo que hoy tiene que hacer el Gobierno, sin tregua ni descanso, es colocar todos los recursos financieros y de tiempo en la búsqueda de soluciones urgentes para terminar con estas muertes. Así como el Presidente Piñera hizo lo imposible por rescatar con vida a esos 33 mineros, hoy debería dedicarse, con todas sus fuerzas, a salvar a los miles de niños que están en riesgo.

/Escrita por José Antonio Kast para La Tercera

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