Su edición deportiva de ayer destaca, en portada completa, el “calvario” que estaría padeciendo Alexis Sánchez en Londres. Miró desde la banca el primer tiempo de Arsenal versus Liverpool. No renegocia aún su contrato, vigente hasta junio de 2018. Parece quejarse de falta de actitud de sus compañeros de equipo. Gana millones de pesos por día, haciendo lo que más le gusta y mejor sabe, jugar fútbol en la liga más cotizada del planeta. Los principales clubes del mundo se disputan contratarlo con aún mejor salario. Los “fans” y la prensa del Reino Unido lo adoran.

Calificar su situación como “calvario” es una afrenta a Jesús crucificado y a millones de chilenos que no trabajan en lo que quisieran, no tienen contrato, son socialmente anónimos y sobreviven con su salario mínimo.

Carta del sacerdote Raúl Hasbun al diario El Mercurio

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