Uno de los Papas más populares del siglo XX fue el italiano Juan XXIII (1881-1963), papa número 261 de la Iglesia Católica y soberano de la Ciudad del Vaticano entre 1958 y 1963. El Sumo Pontífice fue autor de las famosas encíclicas “Mater et magistra” (“Madre y Maestra”, 1961) y “Pacem in Terris (“Paz en la Tierra”, 1963), esta última escrita en plena guerra fría luego de la llamada “crisis de los misiles” de octubre de 1962, y que se convirtieron en documentos señeros que marcaron el papel de la Iglesia católica en el mundo actual.

Conocido por los fieles como “Il Papa Buono” (“El Papa Bueno”), Juan XXIII también fue famoso por su sentido del humor. Después que fuera nombrado papa, debía salir al balcón para bendecir por primera vez a la multitud de fieles agolpada en la Plaza de San Pedro, vestido con una sotana blanca preparada para la ocasión. Sin embargo, ninguna de las tres tallas que le habían preparado le quedaba bien, pues hasta la sotana más ancha le quedó estrecha. Mientras le soltaban las costuras a toda prisa y hacían un arreglo de emergencia, el flamante Papa sólo suspiró y comentó: “Todos me han elegido papa, menos el sastre”. Pocos días más tarde -tomando en cuenta el aumento de la inflación, la política salarial italiana y el encarecimiento de los precios- Juan XXIII ordenó elevar el sueldo a los funcionarios del Vaticano. Cuando sus subordinados le preguntaron el motivo de su medida, el papa, refiriéndose a su abultada masa corporal, comentó: “Es lógico que ahora cobréis más; yo peso el doble que Pío XII, mi predecesor”.

JUAN-XXIII

Otro de los detalles conocidos de la vida de este singular papa tiene que ver con su don para la profecía. Se cuenta que en el año 1935, mientras se celebraba un ritual de iniciación en el templo italiano de la Rosacruz, un joven sacerdote llamado Ángelo Giuseppe Roncalli comenzó a hablar con una voz que no era la suya. El gran canciller de la Orden, impresionado por el hecho, transcribió todo lo que el hermano decía y en 1976 publicó lo que escuchó en un libro titulado “Le profezie di Papa Giovanni”. El sacerdote que había hablado, como ya se mencionó, era Ángelo Roncalli, arzobispo de Mesembria, quien más tarde accedería al trono pontificio con el nombre de Juan XXIII.

El sacerdote Ángelo Giuseppe Roncalli en sus años mozos, antes de convertirse en el Papa Juan XXIII.
El sacerdote Ángelo Giuseppe Roncalli en sus años mozos, antes de convertirse en el Papa Juan XXIII

El periodista Pier Carpi, quien publicaría en 1977 su famoso libro “Las profecías del Papa Juan XXIII”, confesaría que el material del libro -una quinta parte de las profecías que formuló Juan XXIII en el año 1935- le fue proporcionado por un anciano de barba blanca que le pidió permanecer en el anonimato. Increíblemente, muchas de las premoniciones formuladas por el Papa Juan XXIII en 1935 se fueron cumpliendo con el correr de los años, como el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el suicidio de Adolf Hitler, el lanzamiento de la bomba atómica, el fin del imperio británico, la expansión del comunismo, el asesinato del presidente John Kennedy y su hermano Robert, la elección papal de Juan Pablo II y la caída del Muro de Berlín, entre otros vaticinios. Otras profecías, como la fecha en que se producirá el fin del mundo, están por cumplirse.

Estas son algunas de las profecías más famosas formuladas por Juan XXIII, el “Papa Bueno” :

-El fin de la Sociedad de las naciones y el surgimiento de Adolf Hitler y la Alemania Nazi:

Esta profecía anuncia el fin de la Sociedad de las Naciones -organismo internacional creado por las potencias vencedoras tras el fin de la Primera Guerra Mundial- y la suerte final de Adolf Hitler, quien sobrevivió a numerosos atentados en su contra, pero terminó suicidándose acompañado de su amante Eva Braun en su búnker de la Cancillería de Berlín, rodeado por las tropas del Ejército Rojo:

“Unidos en el orgullo de la victoria y en la trama expansionista, os dividiréis y se desmoronará vuestra sociedad de naciones…El hijo de la bestia (Hitler) ha sobrevivido a tres atentados. No al cuarto (su propia derrota). Les sirve para matar a quienes odia. Pero le llega su fin. Encerrado en su cubil, abrazado a la mujer de otro. Sobre su muerte, misterio. Hay que combatir y esperar, porque el usurpador se crucificará solo en la falsa cruz. Sólo entonces habrá paz… Más atención al último que salió de la madriguera. Será difícil acabar con él y prepara nuevos infortunios para el mundo. Él conoce el verdadero rostro de la Bestia”.

Juan Hitler II

-Los Juicios de Nüremberg:

Esta es una de las profecías más diáfanas de Juan XXIII, pues alude directamente a la ciudad alemana –Nüremberg- donde se celebraron los primeros juicios de la historia por crímenes de guerra, entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946, y que determinaron y sancionaron las responsabilidades de varios jerarcas nazis en los diferentes crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich entre 1939 y 1945, incluyendo el Holocausto Judío:

“Ovejas para el dolor y la muerte impalpable. Los matarifes saben, y mentirán en Nüremberg. Buscad siempre a los matarifes, aun cuando les creáis muertos. Buscadles donde quiera conviva el poder con el terror. Buscadles en las casas de quienes se enriquecieron con la guerra”.

Juan Juicios

-Stalin y los nazis:

Esta profecía se refiere supuestamente a Joseph Stalin, y al pacto de no agresión que la Unión Soviética firmó con los nazis, antes que los alemanes emprendieran la invasión de territorio ruso en junio de 1941, en el marco de la “Operación Barbarroja”:

“Y tú, nuevo zar (Stalin) a quien el padrecito (el zar derrocado) maldijo, estrechas la mano del dictador negro (Hitler). Miras al mar. La sangre lo enrojecerá. El pequeño zar muere asesinado en la oscuridad de su cubil. El nuevo zar da muerte a los verdaderos hijos del padrecito. Tiene ojos de lobo. Pero los lobos (los nazis) están en la frontera”.

Juan Operación Barbarroja

-El lanzamiento de la bomba Atómica en 1945:

Juan XXIII en esta profecía habla de una misteriosa y terrible arma que estallará en Oriente (Hiroshima y Nagasaki), produciendo miles de muertes, destrucción y enfermedades incurables. También anuncia que cuando ya se conozca el secreto del átomo, esta temible energía se aplicará en la paz y el nombre da Albert Einstein quedará en el recuerdo de la historia: “La gran arma estallará en Oriente, produciendo llagas eternas. La infame cicatriz no se borrará jamás de la carne del mundo. Más antes de sus palabras de ciencia verdadera, el secreto del arma que destruye las armas. Vendrá entonces un tiempo de paz y el nombre de Alberto se inscribirá en la lápida”.

Juan hongos atomicos

-La caída del Imperio Británico:

Juan XXIII anuncia en otra de sus profecías el fin del Imperio Británico, la expresión máxima del colonialismo europeo iniciado en el siglo XVI y que, hasta antes del inicio de la Segunda Guerra mundial, era aún el mayor gigante del mapa político mundial: “La segunda Isabel asiste de cerca a la ruina de lo que construyó la primera. Hoy es pequeño el mar y la fuerza está muy lejos”.

Los territorios que formaban el imperio británico.
Los territorios que formaban el imperio británico

-El asesinato de Mahatma Ghandi:

En esta profecía Juan XXIII se refiere a Mahatma Gandhi, el dirigente más destacado del movimiento de independencia indio contra el Imperio Británico, para lo que practicó la desobediencia civil no violenta y que murió asesinado el 30 de enero de 1948: “Recibirás en tu casa a un santo descalzo. Y harás esperar a los poderosos, que rezarán sin armas en la mano. En la tierra de Brahma, una voz desarmada. Es la conciencia del mundo, que nunca morirá, aunque maten su carne”.

J gandhi

-El asesinato del presidente John F. Kennedy y su hermano Robert:

Esta profecía alude directamente a los asesinatos de John Kennedy, trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1963, y su hermano, el senador Robert Kennedy, muerto de un disparo el 5 de junio de 1968, en un hotel de Los Ángeles, durante las celebraciones de su exitosa campaña en las primarias de California en su intento de obtener la nominación demócrata para la presidencia de los Estados Unidos:

“Caerá el Presidente y caerá el hermano. Entre los dos, el cadáver de la estrella inocente. Hay quien sabe. Preguntad a la primera dama negra y al hombre que la llevará al altar en la isla. Serán tres quienes disparen contra el Presidente. El tercero de ellos estará entre los tres que matarán al segundo…”

Dallas, 23 de noviembre de 1963. El presidente John Kennedy yace muerto en el auto presidencial, mientras su esposa corre a la parte de atrás en busca de ayuda.
Dallas, 23 de noviembre de 1963. El presidente John Kennedy yace muerto en el auto presidencial, mientras su esposa corre a la parte de atrás en busca de ayuda

Este vaticinio tiene la particularidad de que se refiere a la viuda del ex mandatario americano, Jaqueline Kennedy, al futuro esposa de ésta (el magnate Aristóteles Onnasis ) y adelanta una teoría que a estas alturas muchos ya dan por segura: el asesinato del presidente John Kennedy no fue obra de un solo hombre, Lee Harvey Oswald, sino de una organización que operaba en las sombras (¿La CIA?).

Madrugada del 5 de junio de 1968. El senador Robert Kennedy, tras recibir un disparo, yace moribundo en el suelo del Hotel Ambassador, en Los Ángeles.
Madrugada del 5 de junio de 1968. El senador Robert Kennedy, tras recibir un disparo, yace moribundo en el suelo del Hotel Ambassador, en Los Ángeles

-La elección del Papa Juan Pablo II:

Esta profecía habla de un hecho no menor en la historia del Vaticano: por primera vez, desde 1523, se nombra a un Papa no italiano, Karol Wojtyla, descendiente de campesinos y pescadores. Según esta profecía, el futuro Juan Pablo II encontrará en los escritos de Juan XXIII las orientaciones previas de su pontificado, pues un sector de la iglesia le será hostil. Juan Pablo II, que viene de la niebla de Polonia, irá vestido de blanco por la Plaza de San Pedro cuando es herido por el terrorista turco Ali Agca el 13 de mayo de 1981. Esta profecía también advierte que Juan Pablo II morirá antes de convocar un nuevo Concilio:

“La Madre (la Iglesia) olvida su corazón latino. Más tarde será el Padre inesperado, hijo de las aguas y de los campos. Y hallará en los escritos del Padre muerto el designio de colocar a los pastores y hablar al rebaño. A la Madre le costará mantenerse con vida, pero vencerá las tentaciones y el orgullo de la victoria terrena. Luchará contra el Padre que, hermano entre hermanos, verá enrojecerse su túnica blanca. Tú que vienes de la niebla, serás herido. Morirá lejos de los pastores antes de llamarles a su lado”.

Juan Pablo II

-La Caída del Muro de Berlín:

En esta profecía el Papa Juan XXIII se refiere a la división de la ciudad de Berlín por un gran muro, erguido por los soviéticos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, y también se refiere al papel prominente de Alemania en Europa, que sucederá a Francia en la hegemonía del continente:

“Europa está dividida. Un pequeño muro, una gran vergüenza. Hallarán a la mujer de Lutero (¿La democracia alemana?) al alba, a los pies del muro que divide Berlín. Y para la erección de su monumento (a la democracia alemana) será derribado el muro. Europa se unirá con Europa….Quien perdió la guerra (Alemania) la gana hoy…Los hijos de Lutero sucederán a los hijos de Juana (Francia)”.

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Las profecías de Juan XXIII que aún no se han cumplido

Varias de las profecías formuladas por Juan XXIII en 1935 todavía no se hacen realidad. Es el caso del misterioso vaticinio que afirma que “y será la paz el día en que una mujer jurará sobre la Biblia renovada”. Según algunos estudiosos, esta profecía podría anunciar que una mujer se sentará en el salón oval de la Casa Blanca, es decir, se convertirá en la primera mujer presidente de los Estados Unidos de América.

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Otra profecía anuncia que “y el mundo entero se insubordinará contra el juego de los poderosos, la secreta hermandad de los grandes que tramaba la esclavización de los pueblos. Los escasos jefes honrados se unirán y los culpables serán derrocados”.

Sin embargo, la profecía más aterradora formulada por Juan XXIII tiene que ver con la fecha en que se producirá el temido Apocalipsis o fin de los tiempos. Según el “Papa Bueno”, esta fecha corresponde a “Veinte siglos más la edad del Salvador”, es decir, al año 2033.

/psg