La biología es la ciencia que estudia a los seres vivos, específicamente, su origen, evolución y propiedades. Cuando uno aplica los conocimientos aprendidos acerca de esta materia, puede incluso conocer profundos secretos familiares de larga data, como ocurrió en el caso que dio a conocer Anya Hettich, una usuaria de Twitter y que recoge el sitio en internet del periódico ABC de España.

Una compañera de clase de Anya, ató cabos sueltos cuando la profesora explicaba el cuadro de Punnett a sus alumnos, el cual sirve para determinar las posibilidades de que el hijo de dos personas pertenezca finalmente a un grupo sanguíneo u otro. La mujer, cuyo nombre no fue revelado, le presentó una duda a la maestra y que tenía relación con su familia. “Le dijo a la profesora que su padre tenía sangre tipo 0 y que su madre pertenecía al A, pero que ella era AB”, publicó Anya en la red social Twitter.

Cabe mencionar que según el cuadro de Punnett, es del todo imposible que una hija de A y 0 sea AB, lo que fue enfática en señalar la docente una vez conocido el ‘insólito’ caso. “Le dijo que tenía que estar equivocada respecto a los grupos sanguíneos, incluso dibujó el diagrama para hacérselo ver”.

La universitaria acongojada siguió con sus dudas, aunque creía internamente que la profesora estaba profundamente equivocada. Para zanjar el debate surgido al calor de la clase, la estudiante se comprometió a comprobar su tipo sanguíneo y el de sus padres. Una semana después todo cambió, porque la atribulada compañera dio a conocer frente a sus 243 compañeros una incómoda verdad familiar: “Había descubierto que su madre había tenido una aventura con el hermanastro de su padre. Por tanto, fue criada por su tío y no por su verdadero padre. Su madre lo había ocultado durante 21 años”, indicó Hettich.

Lo aprendido en clase hizo que la hija investigara acuciosamente la documentación médica familiar. Al entrar en razón, se dio cuenta que no había ninguna posibilidad de que fuese hija de quien ella creía, decidió averiguar con su madre, quien terminó contándole la verdad. Como era de suponer, el padre, que en términos estrictos era el tío de la estudiante, solicitó formalmente el divorcio. Sin lugar a dudas, un final excéntrico para una lección de biología.

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