Singapur, 12 de junio. Ya hay fecha y lugar para una reunión insólita entre Donald Trump y Kim Jong-un que busca un acuerdo para lograr la desnuclearización de Corea del Norte. Nunca un presidente estadounidense se ha reunido con un líder de ese férreo régimen. Trump lo anunció pocas horas después de alabar a Kim por liberar a tres presos estadounidenses. Hace menos de un año se amenaban con la destrucción total. Un martes de junio pasará a la historia como el éxito más rotundo o el fracaso más sonado del neoyorquino.

La elección de Singapur, que flotaba en el ambiente desde hace unos días ya, tiene que ver con su localización -accesible para un régimen norcoreano limitado por el estado precario de su flota aérea- y también con la imagen de mayor neutralidad que transmite respecto a otras opciones. Los medios surcoreanos habían apuntado también a Ulan Bator, capital de Mongolia, o Panmunjom (en la frontera de las dos Coreas), pero en los últimos días la ciudad-Estado ganó fuerza. Allí se celebró en 2015 la reunión entre el presidente chino Xi Jinping y el entonces presidente taiwanés, Ma Ying-jeou.

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