Cerca quedó Newell’s de la hazaña y de pasar de fase. Necesitaba remontar la dura goleada que había recibido en Curitiba. Le faltó muy poco. Jugó un partido casi perfecto y se impuso 2 a 1, pero no le alcanzó. Eso sí, el equipo se fue aplaudido y ovacionado por el esfuerzo y por un futuro que ahora asoma algo más promisorio.

El desafío de avanzar en esta Copa Sudamericana se transformó en una proeza para Newell’s después del duro cachetazo en Brasil. El 3 a 0 en contra dejó a los rosarinos al borde del abismo. Pero el equipo de Omar de Felippe fue por la hazaña desde el minuto uno. La lluvia, el barro y el escenario (la hinchada acompañó pese al clima y al abultado resultado adverso de la ida) contribuyeron a la ansiada y soñada épica.

Aunque también había argumentos futbolísticos para pensar en dar un batacazo en casa. Newell’s es otro equipo desde la llegada del ex técnico de Olimpo e Independiente. Es cierto que fue él quien paró a la formación que fue noqueada en Brasil. Pero en aquel momento su trabajo recién empezaba en Rosario. Hoy, un mes más tarde, Newell’s tiene otro semblante, otra energía y otra solidez.

Ese nuevo rumbo lo ratificó este jueves. En el primer tiempo sometió a Paranaense (con el chileno Esteban Pavez jugando prácticamente como un tercer zaguero central) desde la presión y la enjundia. Por momentos le sumó fútbol. Y por otros algo de desorden por tanto insistir en ataque. El gol lo encontró de la forma más impensada, en una salida rápida con la defensa rival mal parada. El portugués Luis Leal, infalible en el área, no falló en el mano a mano.

Newell’s salió al segundo tiempo a jugar a matar o morir. Con más empuje, pero también más regalado de mitad de cancha para atrás. Pudo ponerse 2 a 0 de entrada por una maradoniana apilada de Héctor Fértoli que Víctor Figueroa no supo definir al enfrentar al arquero. El segundo gol llegó después de un penal en contra que el árbitro ecuatoriano Carlos Orbe cobró (clara mano de Juan Sills) y luego cambió de decisión por lo que escuchó por el intercomunicador. El juez de línea que jamás levantó la bandera le indicó que había offside. El penal estuvo bien anulado.

Acto seguido Newells volvió a golpear. Y a soñar en el milagro. Fertoli metió un centro desde la izquierda y el 9 facturó. Dos a cero y 25 minutos para ir por la hazaña. Chances tuvo. La más clara en otro cabezo de Leal. Pero Paranaense descontó en el epílogo (una contra letal que definió Nikao) y el sueño se pinchó.

.

.