Atlético Madrid y la Europa League, un romance que no termina (Fotos y Video del 3-0 al Marsella)

Un gran Griezmann da la victoria al Atlético de Madrid en la final de la Europa League, la tercera copa ganada por El Cholo Simeone

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Fernando Torres, eterno Fernando Torres, aparece en el terreno de juego justo después de que Gabi, eterno Gabi, firme la tercera diana y con ella la sentencia. Simeone, eterno Simeone, se libera por fin de los grillletes de la UEFA y pasea por el césped saboreando el título. Godín, eterno Godín, maravilloso partido el suyo. Koke, eterno Koke, pegamento de un equipo inolvidable. El orgullo no se compra ni se vende… pero el Atlético tiene orgullo para regalar. Y los suyos motivos para sentirse orgullosos. Efectivamente, el cuento tenía final feliz. De hecho ahora mismo se nos antoja la historia más hermosa jamás contada. Suena ‘Maneras de vivir’ en el estadio de LyonGabi y Torres levantan la copa al cielo.

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Gabi y Fernando Torres levantaron juntos la Europa League

Luego está Griezmann, que sabe francés. Ha firmado en la final el partido descomunal que se le reclamaba. Una por aquí y otra por allí para los goles, pero además compromiso, sacrificio… y alguna bronca a Oblak por no sacar donde se le demanda. Así las gasta ‘Le Petit‘ cuando se le antoja un trofeo. El fútbol no tiene paciencia ni memoria, así que en lo que usted lee estas líneas posiblemente ya se trate otra vez de su futuro como si no hubiera un presente que festejar. Luego que pase lo que tenga que pasar. Pero en la final ha vestido la rojiblanca y ha resultado decisivo.

Antes de que se jugara, ya había ganado la UEFA. Si meses antes del partido pones a la venta un paquete importante de entradas y cuando llega el día todas están en manos de los mismos, que ni siquiera se habían clasificado entonces, la figura tiene un nombre: reventa. Si te jactas del dispositivo de seguridad durante días y a la que aparecen los jugadores se encienden por casi todos lados decenas de bengas, la figura tiene otro nombre: vergüenza. Como el negocio continúa, el ínclito Kuipers puso en marcha la cosa mientras ardía uno de los fondos. Él, a lo suyo.

En lo que se apagaba ese fuego, al Atlético se le vinieron encima los pirómanos. Los jugadores del Marsella aparecieron absolutamente poseídos, de hecho regalaron su saque de centro para presionar a modo la primera pelota rojiblanca. El cuadro del Cholo, ayer de Burgos, se pasó además por el forro la página del catálogo de las finales, ésa que aconseja hacer el primer disparo. Hay quien padece del corazón, además,así que tampoco hacía falta que ese disparo fuera un mano a mano como el que desaprovechó en el arranque Germain, habilitado por Payet en una jugada que, por una vez y sin que sirva de precedente, pilló al equipo rojiblanco entre dos aguas.

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El gafe de Payet: tocó la copa… y acabó lesionado y llorando

Después disparó Rami y después aún disparó Sarr, en ambos casos desviados. El Atlético se veía superado momentáneamente por el despliegue físico del equipo francés desde los carriles, pero el equipo rojiblanco sabe que una final se puede perder en el último minuto, pero no ganar en el primero. Era cuestión de soportar el tirón sin perderle la cara al partido. Efectivamente, aquello no fue para tanto: más ruido que nueces aunque el ruido pudiera haber afectado al oído y a todos los sentidos de apellidarse Germain de otro modo, pongamos por ejemplo Griezmann. Siempre hay que contar con los mejores guerreros.

Porque Antoine también tuvo su mano a mano con el meta, con la diferencia de que la depositó suave en la red. Tampoco Mandanda es Oblak, las cosas como son: donde el meta del Atlético había aguantado el del Olympique se estaba venciendo de primeras. Conviene atender al arranque de la jugada, porque Anguissa pifió un control en la pelota que le había enviado precisamente su arquero. Definitivamente jugaba por físico, que no por talento. Gabi fue a la vez ahí perro de presa y arquitecto, porque el mismo toque sirvió como recuperación y como asistencia para Grizi.

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Gol de Griezmann (0-1) en el Marsella 0-3 Atlético

Había sido el primer error grosero del rival, pero tuvo valor de gol. Así las gasta este Atlético que a partir de ahí se ajustó mucho mejor a las costuras del verde que pisaba ayer. Sin alardes arriba, pero sin que el Olympique encontrara ya las cosquillas hasta el descanso. Resultó además que la escuadra de Rudi perdió a Payet por lesión. Por lo visto había tocado el trofeo al saltar al campo, así que los supersticiosos pueden ponerse en fila. Se hablan maravillas de Maxime, el sustituto, pero perdiendo al enganche era mucho lo que perdía la escuadra marsellesa.

El segundo acto trajo el primer cambio y el segundo gol, así que fue mucho más importante lo segundo que lo primero. Por respetar el orden cronológico, en todo caso, Vrsaljko sufría ante Ocampos y andaba amonestado. No hace falta irse muy lejos ni cambiar de competición para saber que con el croata conviene andarse con cuidado, así que Juanfran a la cancha y a otra cosa. Al doblete de Griezmann, por ejemplo. Un saque de banda del Olympique, otro robo rojiblanco y esta vez Koke en el servicio: Antoine, para que Mandanda tuviera variedad, se la puso esta vez por encima. Suavecita, eso sí.

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Gol de Griezmann (0-2) en el Marsella 0-3 Atlético

El Atlético tuvo su propio arrebato ahí, en el que, casi inmediatamente, Godín pudo estampar el tercero de cabeza. Rudi, mientras, sorprendió a la concurrencia retirando justo a Ocampos. El resto fue una delicia, las cosas como son, en el que apenas el recién ingresado Mitroglou se atrevió a interrumpir el monólogo con un cabezazo al poste. La portería a cero, aunque ni siquiera haga falta Oblak. En el otro lado la presión se mantenía alta, nada de pasos atrás. El tercero era una sensación más que una realidad… hasta que por fin la estampó Gabi y hasta que por fin salió Torres.

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Gol de Gabi (0-3) en el Marsella 0-3 Atlético

Siempre hay que creer. Gracias una vez más, Atlético. Gracias por todo. Gracias por tanto.

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/escrito por Alberto Barbero para Marca de España

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