Hermana de Jorge González: “El diagnóstico no fue alentador. Aseguraron que moriría pronto, que debía estar tranquilo”

    Zaida recuerda haber visto a Jorge “ido”, sin tomar decisiones como solía hacer: “Él siempre ha sido bastante pretencioso en el sentido de salir con una buena ropa y si él no tiene una buena cara te va a decir no, no me grabes y punto. Pero Jorge no estaba en condiciones”.

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    “Tenía tanta pena que sentía necesario tatuarme. Desde que pasó el accidente de Jorge fue todo muy caótico, se desataron muchos malos entendidos. Para la familia fue traumático”, dijo la fotógrafa Zaida González (40) en conversación con Revista Paula.

    La menor de los hermano Jorge y Marco González contó que transcurridos 8 meses del accidente cerebrovascular sufrido por el ex líder de Los Prisioneros en 2015, decidió tatuarse un gato que llora. La enfermedad de su hermano y el ACV que posteriormente sufrió su madre, fueron un golpe duro.

    Fue el 7 de febrero de 2015 que Jorge se presentó con su banda en el Festival de Nacimiento. Una breve aparición que, tras evidentes dificultades para cantar y caminar, lo llevó a internarse en la Clínica Universitaria de Hualpén para tratar un ACV.

    Zaida visitó a Jorge en la clínica y aseguró haberlo visto bien: “a Jorge nunca le había pasado nada. Pero después empecé a hilar cosas y me fui acordando que desde octubre del año anterior (2014) se veía mal”.

    Cancelaciones porque “se sentía muy mal”, arrastrar las piernas al caminar y un permanente cansancio fueron señales que Zaida asoció posterior al accidente: “Mi mamá me dijo en esa época que Jorge estaba mal. Ella decía que él se comía una fruta y la dejaba ahí y después tomaba otra, la mordía y la dejaba ahí. Pero como ella es exagerada, no la pesqué. Hasta que un día entré a la cocina, vi la frutera y había distintas manzanas mordidas”.

    El ACV significó una reorganización y distribución de labores en la familia González. Jorge -que vivía con su pareja Daniela Valenzuela en un departamento con escalera- se fue a vivir a un primer piso en Bellavista con su hijo mayor y Marco, su hermano.

    “Daniela iba todos los días. Pero el que no se despegó fue el mánager (Alfonso Carbone). Él ejercía mucha presión para que entre nosotros hubiese conflictos”.

    Zaida aseguró que Carbone no hablaba bien de Daniela, que no iba a cuidar a Jorge: “Él se burlaba de que Daniela pensara que con misticismos se iba a sanar, porque ella decía que con Jorge le pedían a la Virgen que saliera adelante”.

    La fotógrafa describió a Alfonso Carbone como “un tipo que va de agradable con todo el mundo. Mucha talla, de andar de buena onda, de sobar el lomo. No queda mal con nadie”, para luego afirmar que generó “un estrés terrible entre nosotros”.

    Un ejemplo concreto narrado por Zaida fue la idea de Carbone de que Pedro Ruminot grabara algunos clips para Trenes, hecho que causó molestia por parte de los hermano: “Marco siempre ha hecho las visuales de Jorge, entonces era raro. Y más encima iban a grabar a Jorge estando enfermo. Le dije a Carbone: ‘Pero, ¿por qué le van a hacer un video? ¿Por qué lo vas a grabar?’. Me dijo que él nunca iba a exponer a Jorge, que iba a ser un contraluz, que se iba a ver solo su sombra. Jorge estaba bastante mal”.

    Zaida recuerda haber visto a Jorge “ido”, sin tomar decisiones como solía hacer: “Él siempre ha sido bastante pretencioso en el sentido de salir con una buena ropa y si él no tiene una buena cara te va a decir no, no me grabes y punto. Pero Jorge no estaba en condiciones”.

    El diagnóstico para Jorge no fue alentador. Aseguraron que moriría pronto, que debía estar tranquilo y continuar sus terapias de reforzamiento.

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