El Banco Central entregó el cierre de año. La economía se contrajo 5,8%, su mayor caída desde 1982, pero fue menor a lo que se esperaba con el cierre del Imacec de diciembre.

En términos anuales los indicadores de la demanda cayeron fuertemente: el consumo de los hogares retrocedió 7,5%, mientras que el del gobierno lo hizo en 3,9%. Así, el consumo total se contrajo 6,8% y la demanda interna -9,1%.

Pero este magro escenario tuvo un repunte en el cuarto trimestre: el consumo de los hogares avanzó 4,1% y el del gobierno lo hizo en 3,5%. Con ello, el consumo total subió 4%.

Esta es la primera alza que anota esta variable desde el tercer trimestre de 2019, es decir, previo al estallido social.

De acuerdo al análisis del Banco Central, en términos trimestrales las mayores contracciones del consumo se observaron en el segundo y tercer trimestre (20,4% y 11,3%, respectivamente).

De acuerdo al Banco Central, las medidas de apoyo a los ingresos de los hogares y a menores restricciones a la movilidad de las personas lograron que la demanda interna cayera menos en el último trimestre ( -1,4%) y sostener el consumo.

Los economistas concuerdan en que los factores que impulsaron esta variable es el retiro del 10% de los fondos de pensiones, pero también las ayudas del gobierno entre las que se destacan el Ingreso Familiar de Emergencia, los bonos y préstamos. A ello se suma la política expansiva que ha mantenido el ente rector.

Carolina Grünwald, economista jefe de Banchile, sostiene que “por el lado de los hogares hay un claro efecto del retiro del 10% y de las ayudas fiscales que comenzó a llegar a las personas hacia el tercer trimestre”. No obstante, añade que “el consumo de gobierno también tiene relación con la reapertura, la vuelta a las oficinas y a la actividad.

Para la experta, también “hay una parte de consumo postergado de parte del gobierno, además de lo que se tuvo que gastar para incorporar los protocolos sanitarios, por ejemplo”.

Martina Ogaz, economista de Euroamerica, comenta que “el BC destaca sobre todo el impulso que dio el mayor consumo de bienes durables durante el segundo semestre”. De hecho, esta variable avanzó 22,2% en el tercer trimestre y 38,6% en el cuarto. En tanto, los bienes no durables tuvieron un alza de 9,3% en la última parte del año.

Ricardo Consiglio, economista jefe de Zurich, menciona que “el resultado del 4T20 confirma la recuperación económica de la economía en la última parte del año, donde efectivamente el consumo sigue siendo el principal driver impulsado tanto por el retiro de los fondos de pensiones como por el estímulo fiscal”.

¿Es sostenible?

Los expertos afirman que el mayor impulso que ha dado el retiro del 10% y los bonos se mantendrán durante este primer trimestre, sin embargo, concuerdan para el mediano plazo no es sostenible, puesto que sólo el consumo se podrá sostener a medida que se vaya recuperando el mercado laboral y por ende, el ingreso de las personas.

En ese sentido, Sergio Godoy, economista jefe de STF Capital, puntualiza que este impulso “es altamente probable que continué en el primer trimestre. Los estímulos han continuado y las medidas de cierre no se han profundizado lo suficiente para detener el momentum. Además, el mercado laboral algo ha mejorado”.

Pero para Alarcón este efecto no debería extenderse más allá de estos primeros tres meses. Incluso para él “ya está prácticamente diluido, y por ello, hay que estar atentos a ver cómo el consumo se recuperara de la mano del empleo y del ingreso de las personas”.

Un mirada distinta entrega Ogaz, quien comenta que si bien el consumo seguirá al alza este trimestre, el factor predominante no serán los bienes durables. Esto por el menor stock que sigue afectando este tipo de consumo. Por ello, subraya que “el mayor consumo se registrará por el lado de recreación y cultura como es el caso de restaurantes y alojamiento y otros servicios, sumado a la estacionalidad que se da en este sector”.

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