Hace unas semanas volvía a salir a la palestra un término que pone los pelos de punta: ‘el movimiento incel’. Para quienes aún no estén familiarizados, se trata de un grupo de hombres heterosexuales que se quejan de ser ‘involuntariamente célibes’ por ‘culpa’ de los constantes rechazos de las mujeres.

Tienen su origen en foros de internet y en los casos más extremos, han llegado incluso a matar, como en el caso del terrorista de Canadá, que mató a una decena de personas en un atropello múltiple en la ciudad de Toronto. Consideran a las mujeres meros objetos que deben cumplir los deseos de los hombres y se sienten frustrados por no lograrlo.

Este movimiento surgido en las catacumbas de determinados foros para volcar toda ira y frustración contra el género femenino, por desgracia, no se queda solo en las pantallas de los ordenadores y, en algunos casos, ha cobrado forma física a través de diversos actos terroristas de algunos de sus miembros, quienes han pasado de proyectar palabras e ideas negativas a consumarlas con violencia.

Estamos hartos de ver el prototipo de nerdpringao o loser en películas americanas, donde se presenta a individuos desplazados y repudiados por los denominados ‘populares’. No podemos negar que esta serie de estereotipos existan a imagen y semejanza en la realidad, sin embargo, es espeluznante pensar en lo que ha podido llevar a algunos de estos chicos a cometer semejantes actos. Con ayuda de una psicóloga recopilamos qué es lo que sabemos hasta ahora del posible perfil psicológico de los ‘ince l’:

Se ocultan tras el anonimato de un nick

No revelando su identidad tienen una la falsa seguridad de hablar tras una pantalla para ‘vomitar’ su odio y frustración hacia las mujeres en grupos o chats como el de Reddit, titulado Razones por las que las mujeres encarnan el mal , que llegó a alcanzar 40.000 miembros. Están desconectados de la realidad a través de Internet o juegos en línea (un problema general en la sociedad actual).

“Debido a sus dificultades emocionales son cobardes. Las redes sociales les facilitan crear grupos virtuales, algo que no pueden hacer en la realidad”, sentencia Jocelyn Guerrero García, psicóloga de la Secció de Psicologia de les Dones, Gèneres i Diversitats del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya.

Tienen problemas de autoestima

Se sienten feos e inseguros tanto por su físico, como por su personalidad, y no aceptan que alguien no quiera tener algo con ellos. No tienen amor propio, aunque el entorno social pueda ser duro, ellos son sus propios verdugos.

Guerrero García asegura que sufren un desarrollo psíquico estancado en una posición narcisista e infantil, donde el otro no existe más que para su satisfacción. Esto les lleva a tener un ‘yo’ débil –o personalidad que se organiza como consecuencia de la influencia del ambiente­– y problemas de identidad.

No encuentran su sitio en el mundo o sociedad

“Aquí estoy, con 26 años, sin amigos, sin trabajo, sin novia”, se autodefinía Chris Harper-Mercer en su propio manifiesto, antes de suicidarse y acabar a tiros con la vida de 9 personas en un colegio comunitario en Oregón.

Tanto Harper-Mercer como Elliot Rodger, considerado como mártir del movimiento y apodado por los demás como ‘Supremo Caballero’ –por matar a seis personas en 2014 en un campus universitario de California–, se describen en sus manifiestos como personas aisladas y repudiadas socialmente por el resto. Carentes de éxito ni oportunidades para alcanzar cierto bienestar o encontrar su hueco en la sociedad, lo que ha motivado a unos cuantos –el último Alek Minassian, tras el atentado de Toronto– a vengarse a través de actos violentos.

“Pertenecer a un grupo les da una referencia, un sentimiento de pertenencia, así como alivia la excesiva ansiedad que sufren cuando no tienen respuestas apropiadas para sus dificultades. Nunca se han sentido respaldados”, explica la psicóloga.

Aunque este odio hacia las mujeres no entiende de credos ni etnias, un artículo publicado en Psychology Today apunta a que hasta el momento los cuatro asesinos pertenecían a una minoría étnica (a pesar de que una gran parte de sus seguidores también sean de origen caucásico). Lo que podría indicar que detrás de este movimiento se esconda una amalgama de problemas que van desde la integración social y cultural –un fenómeno similar a los casos de jóvenes europeos reclutados por el terrorismo islámico– hasta cuestiones derivadas de la crisis económica en la que nos hayamos envueltos.

Se sienten frustrados porque no tienen el control

De ahí que hablen de ser célibes ‘involuntariamente’ por no tener lo que desean y no entender por qué alguien les rechaza. En la actualidad, las mujeres tienen mayor voz sobre su cuerpo y sus propias decisiones, algo que no acaban de aceptar algunos de estos hombres.

“Cuando sienten que existen mujeres fuertes y dueñas de sí mismas, les rompe esa idea de mujer dócil al servicio de los deseos de los hombres. Por ello, contradice sus creencias patriarcales”, señala Guerrero García. Asimismo, sentencia que esa violencia estructural sobre el cuerpo de la mujer en ocasiones es una respuesta a los cambios actuales promovidos por el género femenino para cambiar la situación.

Parten de ideas machistas y misóginas

Tanto en su decálogo Razones por las que las mujeres encarnan el mal como en los manifiestos y opiniones expresadas por muchos de sus usuarios, se puede observar todo este tipo de tópicos e ideas confusas sobre el género femenino. Según la experta esto también puede deberse al modelo de educación recibido, a la procedencia de hogares desestructurados donde hay una falta de referencias paternales o los roles son confusos e inadecuados. Además muchos presentan una gran frustración sexual y dan extrema importancia al concepto de la virginidad.

Les ayuda a vaciar frustraciones y dolor

Según un artículo de Psychology Today , parte de este proceso –volcar todo su odio en los foros– ayuda a validar las frustraciones y el dolor al no ser correspondido, así como tener que lidiar con una lucha continua ya sea por apariencia física, etnia y otros desafíos sociales.

Se basan en estereotipos y una realidad simplista

Tienen excesivamente interiorizados los roles de instituto estadounidense en el que la sociedad se divide entre ‘populares y pringados’. Simplifican la realidad hasta el punto de que han bautizado a estas chicas guapas y exitosas que solo se relacionan con chicos atractivos como ‘Chads’ y ‘Stacys’ para referirse a ese prototipo. Dentro de este ‘mapa’ ellos también juegan un papel estereotipado: el del ‘marginado’ sin derecho a que nadie le quiera.

Carecen de habilidades sociales para lidiar con el rechazo

El rechazo forma parte de la vida y las relaciones humanas. ¿Quién no ha pasado por un rechazo romántico? Pero, ¿qué lleva a estos hombres a vengarse y generar tanto odio? La psicóloga explica que tienen comportamientos paranoicos y proyectan sus frustraciones en los demás. Esta falta de autocrítica les impulsa a buscar soluciones basadas en la imposición y la violencia.

Entonces, ¿cómo evitar que se llegue a tener este tipo de personalidades con tantas carencias y patológicas? La experta concluye que se trata de un problema de educación, debido a que en muchas ocasiones los padres dan mayor importancia a las necesidades económicas de los hijos que a las psíquicas. Un grave error, pues es fundamental que desarrollemos un ‘yo’ armonioso y dispongamos de herramientas para entender y afrontar el rechazo.

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