A dos meses de haber iniciado su segundo gobierno, el Presidente Sebastián Piñera ha tenido un desempeño mucho más disciplinado y exitoso que su gabinete. Mientras él parece haber aprendido las lecciones de su primer período, manteniéndose disciplinadamente en posiciones moderadas, algunos miembros de su gabinete han tenido más desaciertos que aciertos. Los principales problemas que ha tenido el gobierno, y sus tropiezos más dañinos, han sido producto de los errores cometidos por ministros. Porque la experiencia del primer gobierno llevaba a esperar que Piñera cometiera más errores que sus ministros, la buena noticia de estos dos primeros meses, el Presidente ha estado impecable en su desempeño. La mala noticia es que hay ministros que han restado más de lo que han sumado.

Después de volver al poder con una votación menor a la esperada en primera vuelta, y sustancialmente mayor a la esperada en segunda vuelta, había legítimas dudas sobre si Piñera lograría liderar un segundo gobierno más exitoso en resultados y en aprobación. Como la campaña presidencial llevó a pensar que había dos estrategias distintas —la confrontacional de la primera vuelta o la pragmática y moderada de la segunda vuelta—, había incertidumbre al inicio del gobierno respecto de qué estilo privilegiaría Piñera en su segunda administración.

A dos meses de haber iniciado su segundo mandato, Piñera ha mostrado un aprendizaje respecto del primero. En vez de la urgencia y ansiedad que dominaron su administración en los primeros meses de 2010, esta vez Piñera ha privilegiado un discurso más de estadista. El Presidente ha dejado en claro que quiere construir mayorías y lograr consensos para reformas que el país necesita y a las que él se comprometió en campaña. Es verdad que ha cometido algunos errores no forzados, como el frustrado nombramiento de su hermano Pablo como embajador en Argentina. Pero en general, Piñera ha tenido muchos más aciertos que errores en estos dos meses.

La búsqueda de acuerdos con la oposición se hace indispensable, en tanto Chile Vamos no tiene mayoría en ninguna de las Cámaras. En 2010, cuando la derecha tampoco tenía mayorías, Piñera tuvo una estrategia más confrontacional, pero ahora el Presidente aprendió la lección. Eso rendirá frutos en términos de las reformas que implemente el gobierno y, si Piñera tiene suerte, también respecto de su propia aprobación.

Lamentablemente para él, el desempeño de su gabinete debiera ser tema de preocupación. Aunque siempre los gabinetes combinan nombramientos de cartas seguras con apuestas arriesgadas, y los Presidentes deben reflejar la diversidad e intereses de los partidos de la coalición de gobierno, el desempeño del gabinete ha estado por debajo de lo que se esperaba. Peor aun, la tendencia a cometer errores y generar conflictos innecesarios que han tenido algunos ministros contrasta con la férrea disciplina que ha mostrado el Presidente para evitarlos.

Algunos de los ministros que han tropezado provienen del grupo que eran reconocidamente apuestas arriesgadas. Los ministros de Salud, Emilio Santelices, y de Educación, Gerardo Varela, han liderado los errores no forzados. Santelices logró alienar a la oposición apenas asumió su cargo, mientras que Varela no supo hacer la transición de polémico columnista a eficiente tecnócrata. A la lista de ministros deficitarios se suma el titular de Hacienda, Felipe Larraín, que entró en duras polémicas al criticar la indisciplina fiscal del gobierno anterior (y acusarlo de informar erradamente sobre el nivel del déficit), para luego verse involucrado en una polémica innecesaria por usar recursos públicos en un viaje a la Universidad de Harvard (los que finalmente rembolsó en parte la universidad y en parte el propio ministro). El titular de Economía, José Ramón Valente, también se vio involucrado en innecesarias polémicas en las primeras semanas de gobierno, aunque ha sabido corregir en posteriormente.

Es verdad que muchos otros ministros están haciendo bien su trabajo, evitando los errores y logrando generar noticias positivas que muestran a un gobierno abocado a sus tareas. Son más los que hacen bien la pega que los que parecen no dar el ancho. Pero en un contexto en que el Presidente ha cometido pocos errores y se ha mantenido disciplinadamente en la hoja de ruta diseñada, parece incomprensible que haya ministros que desentonen y manchen el desempeño del gobierno en los primeros meses. Como Piñera necesita demostrar que este segundo gobierno no cometerá los errores del primero, La Moneda deberá llamar al orden a los ministros deficitarios o bien tendrá que adelantar el primer ajuste de gabinete para evitar que los errores no forzados de algunos ministros terminen afectando el desempeño del Ejecutivo y la aprobación del Presidente.

Patricio Navia, #ForoLíbero

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