Los científicos creen que la vida en el planeta Tierra ha superado cinco extinciones masivas: en realidad ha habido más, pero estas suelen destacarse porque provocaron la desaparición de innumerables especies. Se cree que fueron causadas por enormes erupciones volcánicas, el impacto de grandes asteroides, explosiones de supernova, estallidos de rayos gamma o cambios climáticos. Sencillamente, introdujeron cambios tan drásticos y abruptos en el medio ambiente, que muchos de los seres vivos del planeta no pudieron aclimatarse o adaptarse a tiempo y murieron. Algo así es lo que parece estar ocurriendo en la sexta extinción masiva, y cuya causa es la actividad humana.

Recogida de muestras en la isla de Anticosti (Canadá) en busca de huellas del oxígeno del pasado

Un artículo que se acaba de publicar en «Proceedings of the National Academy of Sciences» (PNAS) ha desvelado qué pudo llevar a que, hace 450 millones de años, desaparecieran el 85 de los seres vivos de los océanos, en un momento en que casi toda la vida era marina. Científicos han concluido que el enfriamiento del planeta causó un evento de anoxia global en los océanos, lo que provocó la extinción masiva tardía del Ordovícico (LOME), en inglés. Los más afectados fueron trilobites, braquiópodos o graptolitoideos.

«Esta extinción es la primera de las “cingo grandes” que golpearon la Tierra y nuestra investigación indica que coincidió con el desarrollo abrupto y general de un fenómeno de anoxia en los océanos que duró al menos un millón de años», ha explicado en un comunicado Maya Elric, investigadora en la Universidad de Nuevo México y directora de la investigación.

Los científicos buscaron pruebas de lo ocurrido en los sedimentos de los océanos de entonces. Los encontraron en los acantilados de la isla de Anticosti, en Quebec, Canadá. Los analizaron con un espectrómetro de masas, en busca de isótopos de uranio, y así pudieron estimar la concentración de oxígeno en los suelos de algunos mares del pasado.

«Estos resultados proporcionan la primera prueba de una anoxia oceánica global y abrupta que se inició y continuó en una glaciación», ha dicho Elric. «Sugerimos que la anoxia fue provocada por un enfriamiento global que reorganizó la circulación oceánica».

Este cambio, explican los autores, disminuyó el intercambio de oxígeno en vertical de los océanos. Al mismo tiempo, aumentó la concentración de nutrientes en superficie, lo que causó el crecimiento explosivo («bloom») del plancton que hace la fotosíntesis (el llamado fitoplancton). Esto acabó consumiendo el oxígeno de las profundidades, porque a medida que los restos de la superficie descendían, y eran procesados por otros organismos, estos consumían este gas.

El resultado es que los seres vivos del océano que necesitaban oxígeno acabaron siendo muy perjudicados.

Además, Elrik está estudiando otras tres de las cinco grandes extinciones en las que se cree que la oxigenación de los océanos pudo tener un papel. «Hsta ahora hemos encontrado amplios indicios de anoxia asociados con ellos, así que estamos encontrando que las concentraciones de oxígeno son un importante asesino».

En la actualidad o en un futuro próximo, también podrían jugar un papel. «Estamos calentando y acidificando los océanos, y los océanos más calientes tienen menos y menos oxígeno», ha dicho Elrik. «Algunos animales marinos pueden tolerar el calor y la acificación, pero no la escasez de oxígeno».

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