La toma de la Casa Central de la Universidad Católica ha provocado reacciones dispares entre los integrantes de la comunidad.  Las y los alumnos que están en contra de la movilización critican la arbitrariedad de la decisión  y acusan que no se realizaron votaciones para respaldar la movilización.

Fueron cerca de 100 las estudiantes que esta mañana se tomaron la Casa Central clausurando las entradas con candados. Esta acción provocó que estudiantes realizaron lienzos denunciando “que los encapuchados no nos representan”. Javiera Rodríguez, que se identificó como consejera superior de la universidad, encaró a los manifestantes y les gritó que “ella también era mujer y no podía ser que se tomaran la universidad”.

Constanza Araos, estudiante de Derecho de la casa de estudios, aseguró en un punto de prensa en representación del alumnado de la facultad que “la mayoría de nosotras somos mujeres y yo creo que ningún hombre está a favor de la violencia, del maltrato, del abuso”.

Daniela Pinto, vocera y coordinadora de la toma: “Nunca hemos planteado que estamos en contra del diálogo. La toma fue una decisión tomada democráticamente en la Asamblea de Mujeres Feministas Autónomas Interseccionales”.

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