Hoy sábado es la decisiva Junta Nacional de la Democracia Cristiana, donde se debiese definir si el partido llevará candidato a primaria o primera vuelta. Aunque es probable que se aplace esa determinación, el ex dirigente de la falange, Jorge Navarrete, asegura que es casi imposible que la tienda política opte por competir directo en la elección de noviembre.

De paso, considera que si Guillier es el candidato presidencial de la Nueva Mayoría, muchos electores cercanos a la DC que no militan podrían inclinarse por Sebastián Piñera.

¿Tiene margen la Democracia Cristiana para ir a primera vuelta con Carolina Goic?

Todos los cálculos electorales que se han hecho, incluso con sistema proporcional, es que si la Democracia Cristiana compite de manera individual fuera del pacto electoral con La Nueva Mayoría, podría ver mermada su participación parlamentaria hasta en un 30%, y por lo tanto, en un partido fuertemente parlamentarizado como es el caso de la DC, la mayor resistencia de ir a una primera vuelta la van a ejercer justamente la mayoría de los senadores y diputados, más los candidatos.

Es verdad que la ambigüedad con que la falange ha manejado este tema le permite el día de mañana mejorar su posición negociadora, pero tengo severas dudas de que vaya a prosperar una decisión que signifique que la DC sale de la Nueva Mayoría.

¿Pero esto no es lo que ha hecho históricamente la DC dentro de la Concertación y ahora en la Nueva Mayoría? Marcar supuestas diferencias para mejorar su posición negociadora.

Efectivamente. Creo que se ha transformado casi como en el cuento del lobo, este conjunto de tensiones, molestias, matices. Hoy se habla de condiciones, y van cambiando las palabras para una actitud relativamente similar, que tiene que ver con los problemas, que en general tiene un partido más moderado en una coalición de esta naturaleza, en la cual se ha ido perdiendo perfil, identidad. La DC ha perdido más de un millón de votos desde el año 90 hasta la fecha, sin embargo no existe un escenario alternativo en el cual la DC pueda lograr mayores niveles de proyección electoral y desde la perspectiva del rol que juegan en el espacio político.

Pienso que no es posible que la DC abandone una coalición de centroizquierda. Por lo demás, creo que la DC tiene buenas razones históricas e ideológicas para ser la derecha de la izquierda y no la izquierda de la derecha.

¿Cuáles son esas razones?

Primero hay razones de carácter histórico. Un partido que estuvo a favor de la reforma agraria, de la sindicalización campesina, la chilenización del cobre, no puede sino sentirse más cerca de una coalición de izquierda que de una coalición de derecha. En segundo lugar, la experiencia de la dictadura militar marcó de manera gravitante a muchos militantes, particularmente a la generación entre los 40 y los 60 años, a los cuales les costaría mucho tener una alianza política integrada por partidos de dirigentes que apoyaron decididamente al régimen militar.

Y la tercera es una razón estrictamente de carácter electoral. La política consiste, aunque no nos guste reconocerlo, en los mecanismos que permitan acceder al poder. Y la DC en este cuadro siempre va a tener más opciones de permanencia e influencia de poder en la Nueva Mayoría que en otras alternativas, las que a su vez se han presentado como cantos de sirena, y nunca se han materializado en una oferta concreta.

¿Pero hoy se impone un espíritu más de izquierda que de centro en la DC, considerando que el grupo de Mariana Aylwin es hoy minoritario en la colectividad?

Después de mucho tiempo, la DC vuelve a dividirse en dos grandes mitades. Una mitad un poco más liberal en lo económico, más conservadora en lo valórico, y más concertacionista, frente a una DC más comunitarista, más progresista en lo social y que se siente cómoda con la izquierda.

En general esas mitades habían alternado la conducción del partido. Ignacio Walker representaba a la primera mitad, mientras Jorge Pizarro representaba la segunda, y lo que ocurrió en esta ocasión es que el sector que representaba Pizarro se fracturó frente a la candidatura de Carolina Goic, lo que permitió que ella tuviera una mayoría bien contundente.

Pero en ese mundo, que hoy dirige la DC, conviven muchos sectores más conservadores, con otros más progresistas, pero la idea de dejar la coalición es más bien minoritaria.

¿Por qué la DC, pese a tener supremacía electoral en la centroizquierda, hace casi dos décadas no logra tener un candidato presidencial de peso?

No estoy muy seguro si tiene que ver con cuestiones electorales algorítmicas, sino que con un fenómeno político cultural que ha ido ocurriendo en Chile en los últimos años, donde todo el eje de la discusión, no solamente dentro de la Nueva Mayoría, en la DC, incluso en la oposición y los grupos emergentes, fue trasladándose, asumiendo un debate de cosas que antes nos parecían obvias.

El poner en cuestión ciertas bases de nuestro modelo de desarrollo hubiese sido impensado hace seis, siete años, y hoy son parte del debate. Por ejemplo,  la propia Evelyn Matthei, que fue candidata presidencial de la oposición, que fue ministra del Trabajo, nunca anunció en campaña la palabra flexibilidad laboral.

Lo que quiero significar es que todo el espectro político dio un giro. Y Desde esa perspectiva, lo que ha ido ocurriendo, no solo dentro de la Nueva Mayoría, sino que también en el país a la luz de los malos resultados de este gobierno, es que ese diagnóstico respecto de Chile, de sus problemas y su futuro también se ha ido afinando, ha ido cambiando, o matizándose algunas afirmaciones que hace un par de año se hacían de una manera muy contundente.

Esto es lo que explica que los sectores más concertacionistas dentro de la Nueva Mayoría, que estaban absolutamente acorralados y relegados, no solo en la campaña presidencial, sino que también en el primer año de gobierno, hoy tengan una voz mucho más protagónica e influyente en el debate público.

¿Qué pasará si en una primaria se impone Guillier? ¿Los sectores más de derecha del partido encabezados por Mariana Aylwin abandonarán el partido?

Hay que hacer dos distinciones. La primera es que si la DC toma la decisión de participar en una primaria en la Nueva Mayoría, todos aquellos que han declarado que estarían incluso dispuestos a dejar la DC si el partido apoya a Guillier, deberían materializar es decisión, no cuando la primaria la gane Guillier, sino que cuando la DC tome la decisión de ir a la primaria.

Porque lo que sería insostenible, y vergonzoso, es que uno se someta voluntariamente a un procedimiento democrático y después pretenda no respetar los resultados.

Si existe una alta probabilidad de que gane Guillier esa primarias, posibilidad que existe, los que han hecho la afirmación que antes señalé, lo consecuente es que dejen el partido en el momento que la colectividad tome la decisión de concurrir a primarias. Ese es el caso, por ejemplo, de Mariana Aylwin, quien en la portada de una revista muy conocida, justamente afirmó lo que estamos diciendo.

Dicho lo anterior, tengo serias dudas de que los otros dirigentes que se identifican cercanos a ese grupo, como Clemente Pérez, Alvaro Clarke, Jorge Burgos, entre otros, vayan eventualmente a abandonar lo que ha sido una historia de tradición y militancia en la DC. Probablemente no van a ser grandes entusiastas de Guillier, no van a estar en su campaña si finalmente es el candidato de la Nueva Mayoría, pero veo muy difícil que abandonen la falange.

Lo que sí puede ocurrir, y eso es distinto, es que el votante democratacristiano tradicional, ese ciudadano no militante, que obviamente tiene mayor libertad, pueda votar por Piñera. De hecho, yo creo que muchos de esos votantes ya lo hicieron la vez pasada, y esta tendencia incluso podría profundizarse en una elección que enfrentara al ex Presidente Piñera con el senador Guillier.

A partir del anuncio de Guillier de bajarse de la carrera presidencial si es que la Nueva Mayoría va a primera vuelta, ¿consideras posible que los sectores tradicionales del bloque en la DC, PS y PPD fuercen ese escenario para sacar del camino a Guillier?

Lo veo difícil, porque no estoy seguro si Alejandro Guillier está dispuesto a consumar lo que afirmó. Las presiones para que él sea candidato son muchísimas, entre otros aspectos, porque parece ser el único dirigente, según muestran las encuestas, que resulta competitivo o amenaza el hecho de que Piñera se convierta nuevamente en Presidente de la República.

Esa es la misma razón por la cual sectores más moderados de la Nueva Mayoría, los ex concertacionistas, no deberían subirse a un carro que signifique sacar a Guillier de la competencia. En el fondo saben que cualquier otro postulante que finalmente escojan, tendría menos posibilidades que Guillier de enfrentar al ex Presidente, y la pérdida de poder es el incentivo más grande para una decisión de esta naturaleza.

¿Cuál es el mejor escenario para Goic de ir a una primaria? ¿Qué sea una primaria legal abierta, o una convencional acotada a los partidos políticos?

Ponerse en ese cuadro es un poco miserable después de todo el esfuerzo que hemos hecho por introducir mayores niveles de competencia y participación ciudadana. Realmente espero que esta sea una primaria abierta y lo más participativa posible.

Dicho esto, es cierto que entre más se reduce el electorado, más incidencia tienen los sectores militantes. Y siendo la DC la fuerza política más grande de la Nueva Mayoría, evidentemente beneficiaría a Goic frente a Guillier que participen más militantes que ciudadanos.

Por el contrario, Guillier, que es una persona que no viene de este mundo, que su arraigo con el Partido Radical es de carácter instrumental, le perjudicaría mucho que los ciudadanos se restaran de este proceso, y que se concentrara básicamente a los afiliados de los distintos partidos de la Nueva Mayoría.

Carlos Cuadrado S./El Muro

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