Adolfo Paul Latorre: “El derecho penal no debe ser utilizado como instrumento de venganza””

    ¡Ya es hora de decir basta al abuso y a la odiosa persecución contra los militares!

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    Palabras del autor, Adolfo Paúl Latorre, durante el acto de presentación del libro titulado La disposición constitucional octava transitoria es inconstitucional, efectuado en el auditorio de la Caja  de Compensación Los Andes, Santiago, 12 de junio de 2018. En rigor, el título de esta obra debió haber sido El inciso segundo de la disposición constitucional octava transitoria es inconstitucional. No obstante, optamos por limitarlo a aquellas palabras que subrayen el contenido significativo de la obra, de forma que este resulte a la vez comprensible

    La peor forma de injusticia es la justicia simulada.

    Platón.

     

    Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía.

    Séneca

     

    En un Estado Democrático de Derecho no resulta concebible que sus

    ciudadanos se encuentren sometidos a dos clases distintas de justicia.

    Corte Suprema de Justicia de Chile

     

     

     

    En primer lugar, debo agradecer a don Hermógenes Pérez de Arce Ibieta sus elogiosas palabras y el haberme acogido en su casa editorial; y a los distinguidos abogados Axel Buchheister Rosas y Gustavo Cuevas Farren por habernos honrado con su participación en este acto y por haber presentado mi libro, con mucha claridad y benevolencia.

     

    Y a todos ustedes vuestra presencia que, junto con darle realce a este acto, me anima a perseverar en mi empeño de denunciar las iniquidades judiciales, la persecución, la humillación, el odio y la venganza contra los militares[1] que se vieron obligados a afrontar la  violencia  revolucionaria[2], los que son condenados a severas penas de presidio no obstante ser inocentes, estar libres de culpa o extinguida su responsabilidad penal y habiendo transcurrido más de cuatro décadas desde la ocurrencia de los supuestos hechos delictivos por los que son acusados.

    Estructuré mi exposición sobre la base de dos ideas fuerza: que “el derecho penal no debe ser utilizado como instrumento de venganza” y que “toda persona tiene derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable.

    En relación con la primera idea, diremos que en Chile los tribunales de justicia se han convertido en instrumentos de venganza de los sectores de izquierda, que reconocen en los institutos armados a quienes les impidieron consumar su proyecto mesiánico de crear un mundo y un hombre nuevos,de someter a nuestra patria a una potencia extranjera y de implantar en ella un régimen totalitario de raigambre marxista-leninista, teniendo a Cuba como su paradigma.

     

    Lo ocurrido durante los años 70 y 80 ha sido completamente distorsionado por un vasto y persistente proceso de desinformación, con el que se pretende instalar una historia oficial y borrar de la memoria colectiva del pueblo chileno los crímenes cometidos por los subversivos, guerrilleros y terroristas y lo que habría ocurrido si ellos hubiesen logrado sus propósitos. Así fue como éstos pasaron a convertirse en héroes y en víctimas, y los militares en el chivo expiatorio de todos los pecados cometidos en una época trágica y turbulenta.

    Si se sigue persiguiendo y condenando a nuestros soldados por haber ejercido el legítimo derecho de rebelión y combatido la violencia revolucionaria, dando cumplimiento a su misión esencial de defender a la patria, no podemos pretender que nos defiendan ante una nueva agresión totalitaria, sabiendo que años después quienes pedían a gritos su intervención los abandonarán, los perseguirán, los humillarán y los encarcelarán.

     

    Son muy pocas las naciones en el mundo que, tras vivir tragedias parecidas a la nuestra, han persistido durante más de cuatro décadas en mantener vivos los odios y en hurgar obsesivamente en las heridas del pasado, obstaculizando e invalidando todo intento de acercar los espíritus en torno a la construcción del mañana.

     

    Resulta absolutamente inaceptable que el Poder Judicial, protector por antonomasia de los derechos humanos de todos los ciudadanos, sea quien vulnere los derechos humanos de los militares. Nada puede haber más frustrante para ellos que el avasallamiento de sus derechos por parte de las instituciones llamadas a garantizarlos. Peor todavía en circunstancias de que están en su actual situación por haber servido a la nación según les fuera demandado en circunstancias trágicas para nuestra patria.

     

    Cuando los jueces desconocen la Constitución, la ley y los principios rectores del derecho penal; cuando no cumplen la función objetiva y neutral que deben cumplir; cuando procesan y fallan según sus convicciones políticas o ideológicas y no de acuerdo con lo que la ley señala; en fin, cuando abusan en grado extraordinario de su poder estamos ante una verdadera “subversión judicial”;[1] la que al ser cohonestada por los poderes Ejecutivo y Legislativo se transforma en una tiranía judicial.

     

    ¡Ya es hora de decir basta al abuso y a la odiosa persecución contra los militares!

     

    No hay futuro para una nación que tolera, en impávido silencio, la anestesia de sus conciencias y los eclipses de la verdad; cuando en ella se olvida o se tergiversa la historia; cuando se trata de imponer una verdad oficial ideologizada y ajena a la verdad objetiva; o cuando los jueces vulneran abiertamente la legalidad vigente, principios jurídicos esenciales y garantías fundamentales de las personas, y utilizan el derecho penal como instrumento de venganza.

     

     

     

    Adolfo Paúl Latorre

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