Con sorpresa hemos leído la carta de don Jaime Campos, en la que intenta justificar lo injustificable.

Evidentemente que nadie ignora lo dispuesto por el artículo 32 Nº 14 de la Constitución Política de la República, la Ley Nº 18.050 modificada por la Ley N° 19.927, que fija normas generales para conceder indultos particulares, y el Decreto Nº 1.542, de 7 de enero de 1982, Ministerio de Justicia, que fija el reglamento sobre indultos particulares, así como sus fundamentos, los cuales precisamente permitían otorgar el indulto a Jorge Mateluna.

En efecto, la solicitud de indulto presidencial cumplió los requisitos exigidos por la normativa, se fundó en razones humanitarias, y al contrario de lo que ha sostenido el ex ministro Campos, no fue presentada extemporáneamente.

Así, por lo demás, lo entendió la señora Presidenta, razón por la cual la Presidencia de la República procedió a redactar el decreto respectivo.

Es ese decreto el que el ministro Campos se negó a firmar los días viernes 9 y sábado 10, previos, por cierto, al cambio de mando del día domingo 11 de marzo. Esta negativa del ministro Campos subsistió no obstante que el decreto estaba ya firmado por la Presidenta.

Siempre hemos confiado que la inocencia de Jorge será demostrada en un tribunal de justicia. La posibilidad del indulto no fue planteada como restitución de justicia, sino que fue solicitada tan solo para intentar aliviar el tormento vivido, aplacar el dolor, evitar prolongar aún más el daño a nuestra familia y contar antes con Jorge en casa. Nunca pensamos que el indulto fuera el final de este camino, porque para nosotros, como familia, lo más importante es que los verdaderamente facultados para restablecer la justicia lo hicieran a través de las querellas interpuestas y el recurso de revisión, todos actualmente en trámite.

El señor Campos en su carta devela, quedando en evidencia, que nunca leyó la solicitud de indulto ni el decreto antes mencionado, lo cual preferimos no calificar.

Como lo anticipamos, para nosotros el recurso de revisión siempre ha sido la vía principal, y esto está demostrado en las diferentes entrevistas realizadas por distintos medios de comunicación a nuestros abogados, además de las múltiples intervenciones públicas del equipo de Mateluna Inocente.

Como dice Alekos, de 11 años, que firma esta carta, “no hay buena justicia si no luchamos por ella”, y es por eso que llevamos cinco años en el camino institucional y continuaremos hasta lograr que se haga justicia.

/Carta al diario El Mercurio

Claudia Godoy Barraza
Alekos Mateluna Godoy
Gisselle Clunes Godoy
Familia de Jorge Mateluna Rojas