Nicolás Ibieta: Tiempos complejos

    La prueba de fuego que tiene el gobierno será la próxima Cuenta Pública. El espacio de mayor control del que dispone institucionalmente puede ser una vitrina para asentar una clara agenda programática, con proyectos concretos y sus correspondientes avances de corto, mediano y largo plazo.

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    No le han sido fáciles estos primeros meses al gobierno. De dulce y agraz han tenido sus pasos, pero lo que parece primar en el debate público y los medios son los errores. La propia vocera los acaba de reconocer en entrevista con El Mercurio. Cabría recordarle eso de “no pienses en un elefante”…

    Pero más allá de sus propios errores, lo que deberá enfrentar con mayor sagacidad el gobierno es la articulación de actores de la oposición que están apostando porque los siga cometiendo y, especialmente, por convencer a los ciudadanos de que aquel discurso de “los mejores” que pareciera haberlos cautivado durante la campaña, y por el cual en parte le dieron su voto a Piñera, no era más que una falacia.

    Los “tiempos mejores” han venido con chascarros entre los cuales los más bullados se cuentan de la mano del ministro de Salud (protocolo de aborto), de boca del ministro de Educación (variadas fallidas declaraciones) y de la billetera del ministro de Hacienda (por el viaje a Harvard). El propio Presidente Piñera, en el programa de conversación Llegó tu Hora de TVN, destinó gran parte del tiempo a dar cuenta de estos errores y responder por ellos. Pero no basta con las declaraciones del Mandatario.

    Como bien ha explicado José Joaquín Brunner, la comunicación es “el aspecto más complicado de la gobernanza democrática en tiempo de sociedades mediatizadas, internetizadas y de continua, líquida, circulación de ideas, signos, rumores, ruidos, interpretaciones, declaraciones e historias”. Por lo mismo, el gobierno debiera estar muy atento a la articulación de la oposición que se está dando en torno a sus errores, forzados o no.

    Las muestras de esto son evidentes, como dan cuenta algunas informaciones: el mandamás del Partido Socialista articulando a un grupo de abogados para ir “a la caza” del gabinete y llevarlos a Contraloría; o la articulación de figuras del gobierno anterior para salir a reaccionar contra la próxima Cuenta Pública del Presidente Piñera. Se suman a ellos los otros frentes de la oposición a través de la férrea actividad pública de figuras del Frente Amplio, articulados a través de movimientos como el de la oposición al nuevo ministro de Educación, las tomas feministas de los últimos días y otros. Otros sectores están intentando recuperarse, como el PPD, pero aunque sus divisiones internas son evidentes, encuentran en los ataques al gobierno las últimas gotas de oxígeno que los mantienen con vida.

    La prueba de fuego que tiene el gobierno será la próxima Cuenta Pública. El espacio de mayor control del que dispone institucionalmente puede ser una vitrina para asentar una clara agenda programática, con proyectos concretos y sus correspondientes avances de corto, mediano y largo plazo. Pero ello se podrá dar si y sólo si, el gobierno lograr disminuir sus errores no forzados, consolida la cohesión interna de Chile Vamos y su apoyo a la agenda del Ejecutivo, y enfrenta estratégicamente -no sólo a manotazos, como pareciera hasta ahora- los acciones de articulación opositoras.

    Si todo ello se da, podría aspirar a consolidar la adhesión ciudadana a su agenda e incluso que ella demande el mismo respaldo a la clase política en su conjunto. Con todo, lo que está claro es que para el gobierno los que se vienen serán tiempos… complicados.

    Escrito para el Líbero por Nicolás Ibieta Illanes, periodista, master en Comunicación Política y Corporativa

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