La abogado, doctora en Ciencia Política y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, María Cristina Escudero, analizó para La Tercera PM la primera cuenta pública del Presidente Sebastián Piñera. Un discurso, recalca, demasiado general, que no establece un sello propio y que parece débil y poco trabajado.
El mensaje se inicia con una fuerte crítica a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet, ¿qué le parece?
Me llama la atención, porque su primera alusión es a la unidad, cita el espíritu conciliador de Patricio Aylwin en la primera transición, y luego trata de construir su gobierno desde la crítica al gobierno anterior. No es la oportunidad, no es la forma, y no va a ser bien tomado por la ciudadanía. Es una mala forma de empezar. Lo que se ha criticado a la clase política es esta confrontación que impide llegar a acuerdo en temas de interés.-Hay una contradicción evidente.
Y pone la discusión en un plano incorrecto. Obliga a la oposición a reivindicar lo que se hizo en el gobierno anterior y señalar que probablemente no se pudo hacer más por el sector del actual gobierno. Eso va en contra de la disposición, por ejemplo, de participar de comisiones.-Habla de orden, seguridad, terrorismo. ¿Ve una agenda clara en estos o en otros temas?
Hay mucha generalización. Estábamos esperando que marcara la agenda. Su discurso es de frases generales y espacios comunes: todos queremos que la infancia esté mejor, superar la delincuencia, mejorar el acceso a salud. Le falta el toque personal del gobierno que diga dónde va a estar el énfasis, cuáles son las distinciones que quiere consolidar. Y descansa además en evaluaciones que las comisiones están ahora realizando, entonces pareciera que es un gobierno sin un plan o una ruta trazada para los cuatro años. Si bien es bueno generar acuerdos transversales, se esperaría que hubiera orientaciones claras.

-¿Le sorprende esa poca claridad?
Los primeros discursos de una gestión es obvio que no tienen mucho que mostrar, porque están recién empezando, pero se esperaría que fueran categóricos sobre el país que se quiere construir, sobre qué señalaba el programa de gobierno y cómo se va a concretar. No están el sello y el relato para consolidar el inicio del gobierno. Y por eso es tan malo lo de la crítica, porque lo que se espera saber es qué espera concretar y eso no está.

-¿Vislumbra qué derecha va a gobernar?
No. Incluso la selección de citas no marca una orientación. Son cosas que se podrían haber dicho desde cualquier espectro político. Es un discurso débil y con poca sutileza del lenguaje. Estamos en un momento donde está muy arriba la agenda de género y él no manifiesta manejar ese lenguaje, aunque tiene una agenda al respecto.

-¿Cómo lo analiza respecto de su gobierno anterior?
En el primer discurso de su primer gobierno hizo un mejor trabajo tratando de posicionarse con ilusión, con expectativas de continuidad en una línea más de libertad y seguridad, que es obvio para el sector. En el primer gobierno, pese a los conflictos de la UDI y RN, se vio una impronta de derecha modernizadora. Ahora no se nota el sello. Habla de desarrollo económico y libertad, pero no nos dice qué tipo de derecha estamos hablando. En adopción yo interpreto que va a privilegiar familias heterosexuales, pero es una impresión.

-¿Es un mal discurso?
Es un discurso desordenado. Habla de la infancia en distintas partes, sin agrupar. La selección de citas no es fina. Comete incluso un error: Atribuye una cita de un autor romano a un griego. Le faltó trabajo al discurso.

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