Fue despachada por el Congreso la ley que prohíbe las bolsas plásticas en el comercio. En seis meses, una vez publicada la ley, las grandes empresas no podrán entregar bolsas; las pequeñas y medianas empresas tendrán dos años para dejar de hacerlo y en los lapsos indicados los comercios podrán entregar máximo dos bolsas por cliente. Lo anterior es, sin duda alguna, un gran avance, un avance que logró consenso muy rápidamente dada la contundente evidencia respecto al impacto ambiental que el millón de bolsas plásticas utilizadas, por minuto, en el planeta producen en el medioambiente.

La aprobación de esta ley denota un cambio cultural importante; los parlamentarios han dado muestras de afinidad con toda la población que pedía este cambio e hizo oídos sordos a las presiones de la industria plástica, que obviamente defendía su negocio. Es un gran triunfo para todos aquellos que tienen el cuidado del medio ambiente como su bandera de lucha. Sin embargo, las bolsas plásticas son solo parte del problema. Los océanos del mundo, vertederos de los plásticos del planeta, reciben anualmente ocho millones de toneladas de encendedores, redes de pesca, boyas, envases de botellas, cables plásticos, tapas plásticas e infinidad de fragmentos plásticos de variadas procedencias, y por lo tanto, las bolsas plásticas son solo una fracción del problema.

Si uno se acerca a una playa seguramente verá más botellas plásticas desechables que otros residuos. Esas botellas plásticas se degradan y pasan a formar parte de los miles de partículas de plástico que flotan en el océano, de los que se “alimentan” aves y peces. Si queremos un cambio más, ¿por qué no prohibir también las botellas desechables? Si la prohibición de bolsas es una excelente señal, la de botellas desechables sería un hito significativo. Una botella plástica es solo comodidad, su uso es absolutamente prescindible y en Chile cerca del 90% termina en el medio ambiente. Pudiendo utilizar envases que retornen una y otra vez a su uso, entonces ¿por qué no se prohíben los envases desechables?

Celebremos el fin de las bolsas plásticas, pero no olvidemos que hay otros plásticos para los cuales también debemos generar leyes que acaben con su daño al medioambiente. ¿Tiene dudas del impacto del plástico? Tome la última edición de la revista National Geographic y asómbrese.

/Escrito por Óscar Mercado para La Tercera

/gap