El vocablo «vampiro» apareció en el siglo XVIII para designar a un espectro o cadáver que chupa la sangre de los vivos hasta matarlos. Hoy en día el mito del vampirismo puede ser analizado desde la óptica de la ciencia, ya que existen enfermedades que, al menos parcialmente, explicarían la leyenda del los vampiros.

Antes de pasar a dar las razones científicas de su existencia, es conveniente que revisemos algunas características del mito de los vampiros. Sabemos que están dotados de gran fortaleza física y que su aspecto es horripilante. Los vampiros no se reflejan en los espejos ni en el agua y son seres noctámbulos, que atacan únicamente de noche.

Todo el mundo conoce que chupan la sangre de los vivos y que, después de esto, sus víctimas se convierten también en vampiros. Los ataques se producen de forma epidémica, lo cual suscita un enorme temor entre la población a convertirse en un vampiro. Además, se sabe que sienten una especial atracción por el sexo opuesto, con el que pueden mantener relaciones sexuales.

Epidemias de peste

Hay que tener en cuenta que el momento álgido del mito (siglo XVII) coincide con un periodo de peste que asoló Europa, en especial la zona oriental que es donde la leyenda adquirió una mayor relevancia. Durante estas epidemias era frecuente que los enterramientos se realizasen en fosas comunes y que los fallecidos fuesen inhumados con enorme celeridad para evitar que la enfermedad se propagase. Es muy probable que algunas personas fueran incluso enterradas vivas, mientras agonizaban. Su entierro prematuro podría haber provocado una situación dantesca en la que escapasen de las tumbas, siendo observadas por algún viandante, que daría fe de la existencia de muertos saliendo de dichas fosas comunes.

Esquizofrenia

Con bastante frecuencia los pacientes esquizofrénicos presentan una cierta aversión a verse reflejados en los espejos y a tener una inversión del ciclo vigilia-sueño, lo que podría propiciar que siglos atrás saliesen de sus casas de noche y vagasen solitarios por las calles de las aldeas. Además, esta enfermedad podía estar acompaña de un comportamiento que podría resultar incomprensible, especialmente en un momento en el que la Medicina desconocía las claves de la dolencia. Sin embargo, la esquizofrenia tan sólo permite una explicación parcial, puesto que es una enfermedad poco frecuente, no cursa en epidemias y no resulta mortal a corto plazo.

Porfiria

Esta enfermedad se caracteriza por presentar una notable fotosensibilidad a la radiación ultravioleta, que puede obligar a los pacientes a salir por la noche y permanecer por el día en sus casas. La exposición al sol provoca cicatrices y deformidades en la cara, así como aumento de la pilosidad en lugares no habituales (manos, mejillas y nariz). Estas deformidades pueden provocar una marcada retracción labial, por lo que los incisivos pueden simular ser anormalmente grandes. En la actualidad, entre las medidas terapéuticas, los pacientes reciben transfusiones periódicas para controlar su patología, lo cual se podría unir a la apetencia especial de los vampiros hacia la sangre. A pesar de todo, la porfiria es muy infrecuente, no se manifiesta en brotes epidémicos y no explica ni la agresividad propia de los vampiros.

Rabia

La rabia es una enfermedad infecciosa de tipo viral que se adquiere por la mordedura de zorros, murciélagos y lobos. Según el mito, un vampiro puede transformarse en un zorro, murciélago y lobo cuando lo vea necesario, por lo que estaría íntimamente relacionado a estos animales. El virus asciende desde la zona de la mordedura hasta una zona del cerebro conocida con el nombre de sistema límbico, siendo responsable de parte de los síntomas de estos pacientes (agresividad, hipersexualidad y alteraciones del ritmo vigilia-sueño). Sabemos que durante el siglo XVIII hubo grandes epidemias de rabia en la Europa del Este, lo que implica una más que curiosa coincidencia geográfica y temporal con el momento de mayor difusión de la leyenda. Además, los pacientes afectados por esta enfermedad fallecían en un plazo de tiempo muy corto. Los pacientes afectados de la rabia tenían una elevada sensibilidad a determinados estímulos olorosos –ajo-, al agua y a verse reflejados en los espejos. Todos estos estímulos pueden producir unos espasmos faciales característicos que pueden desembocar en asfixia, que es la causa más frecuente de muerte en estos pacientes. A pesar de todas estas coincidencias esta enfermedad no explica todos los elementos característicos del mito.

¿Y entonces? Es posible que el origen el mito del vampirismo sea multifactorial, que hayan sido muchos los elementos que, combinados entre sí, dieran origen a la leyenda en un momento en que la medicina no podía satisfacer una explicación razonable.

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