La gran misión de Reinaldo Rueda al frente de la Selección Nacional es encabezar el proceso de recambio generacional del equipo. Y, desde el primer minuto, el DT ha trabajado en esa dirección. Por lo mismo, en la gira que desarrolla por estos días la Roja, el nuevo seleccionador nacional privilegió la incorporación de jugadores jóvenes para ir dándoles rodaje y, al mismo tiempo, jugadores altos para elevar el promedio de estatura de la escuadra.

Y los resultados son positivos. Al menos en la materialización de esos objetivos, la tarea parece encaminada. De hecho, si se compara a los que participaron del último duelo oficial de la Selección, ante Brasil, el día que quedó sentenciada la eliminación de Rusia 2018, con los que fueron parte del triunfo amistoso sobre Serbia el lunes, las diferencias son notorias.

En efecto, el promedio de edad del equipo bajó de 30,5 a 24,6 años, mientras que el promedio de estatura se incrementó de 176 centímetros a 181. Muestras claras de que la labor de Rueda ha tenido un foco claro y que está cumpliéndolo cabalmente.

Resta ahora que los nuevos seleccionados se mezclen con los de más recorrido que seguirán siendo parte del plantel y, por cierto, que el nivel del rendimiento colectivo siga en ascenso, cuestión que no se logrará de otra forma que no sea con trabajo y muchos partidos. Y ahí, ni la edad ni la estatura valdrán si el juego no está a la altura.