Fue en dos oportunidades. La primera, en enero. Aquella vez, el exsenador y extimonel de RN Carlos Larraín inició conversaciones con dirigentes y parlamentarios del partido transmitiendo -según cuentan en la colectividad- varias inquietudes sobre la definición de cargos en el gobierno y la presencia que finalmente tendría RN.

Quienes conversaron con él por esos días dicen que lo vieron preocupado, e incluso molesto, porque veía que se podía repetir el escenario de la primera administración de Sebastián Piñera, en la que -según se quejaban por esos años en RN- el partido no tenía el peso suficiente en el gobierno.

En ese contexto, en RN dicen que Larraín intentó renunciar al cargo de vicepresidente de la directiva. Además, sostienen que el exsenador, incluso, le presentó su renuncia directamente a Mario Desbordes, quien en ese entonces ejercía como secretario general y que después se convertiría en presidente. Y agregan que a varios Larraín les advirtió que concretaría una salida “con ruido”.

Esto, añaden, si es que la colectividad no entregaba a La Moneda un listado completo de propuestas para los distintos cargos de la administración pública.

Ese escenario se estaba generando cuando Monckeberg aún era el líder del partido, pero también más tarde, cuando ya había sido designado ministro, al igual que Alberto Espina y Baldo Prokurica, que ocupaban cargos de vicepresidentes.

Los temores que RN tenía en la primera administración de Piñera volvían a rondar en la sede de calle Antonio Varas, en la que aún recuerdan lo que algunos califican como un “sacrificio” de la figura de Andrés Allamand en desmedro de la UDI. Esto, luego de la drástica decisión de la entonces directiva gremialista -que lideraba el diputado Patricio Melero- de bajar la candidatura presidencial de Laurence Golborne y, posteriormente, ungir a Evelyn Matthei, quien terminaría siendo la abanderada del sector.

Así, en RN relatan que la preocupación que les comentó Larraín estaba centrada en potenciar a la mesa del partido frente a La Moneda, que la directiva lograra influir y, como consecuencia, que la colectividad tuviera el peso en el gobierno que ellos consideraban justo. El conflicto, en todo caso, se mantuvo a puertas cerradas, en conversaciones entre la directiva y un reducido grupo de parlamentarios.

La idea era que el gabinete, además de cumplir con ciertos criterios, pudiera ser el reflejo de lo que en RN califican como “la base política que apoyó a Piñera” y como un “actor del triunfo” en la elección presidencial y parlamentaria, en la que RN le quitó la hegemonía a la UDI.

Si bien el conflicto se mantuvo en privado, Larraín daba cuenta públicamente por esos días de algunas de sus inquietudes, al señalar que se debía “notar” que quien triunfó en la elección presidencial fue la derecha, mensaje que continuaba entregando ya en febrero, una vez conocido el nuevo gabinete, pero a la espera de las nuevas designaciones en otras áreas. “Aquí ganó la derecha, y se tiene que notar desde el comienzo. Eso tiene mucho que ver con el éxito o el fracaso del nuevo gobierno”, dijo por esos días en El Mercurio.

En RN explican que en esos momentos Desbordes ya había neutralizado la renuncia de Larraín a la directiva -lo que habría significado un bullado conflicto al interior del partido- y había logrado que permaneciera en su cargo de vicepresidente. Todo esto, además, influenciado porque en el partido consideraban que finalmente lograron tener injerencia, de cierta manera, en lograr buenos nombramientos ministeriales, algo que no ha evitado que incluso ahora, meses después, la colectividad continúe cuestionando el proceso de instalación del gobierno.

Sin embargo, el exsenador intentaría una segunda dimisión a la mesa de RN varias semanas más tarde. En la colectividad dicen que fue en marzo cuando Larraín volvió a conversar con dirigentes, entre ellos Desbordes. Y lo que transmitió -relatan quienes dialogaron con él- fue que quería permanecer en un segundo plano y estar más tiempo en Tierra del Fuego, donde tiene su conocida estancia Cameron. Además, según las mismas fuentes, Larraín le habría dicho que por ese motivo se perdería un voto en la comisión política de RN, y que entonces debía ser reemplazado. “Arma tu directiva tranquilo”, le comentó.

Pero Desbordes no le aceptó su renuncia y lo conminó a permanecer en la mesa. Pese a eso, por estos días son pocos los que han tenido contacto con Larraín, quienes dicen que hace varias semanas que no se aparece por la sede del partido, salvo la vez en la que vino a Santiago para presentar su ahora frustrada renuncia.

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