Cuando recién se conoció que había un carabinero gravemente herido en La Pintana, se supo que había un menor de edad lesionado, en el mismo hospital que el policía. Se creyó que era el autor de los disparos, sin embargo, todas las especulaciones eran erradas, pues, al igual que el cabo Óscar Galindo Saravia (29), este era otra de las víctimas de una mañana al rojo en la población El Bosque, y que terminó con el suboficial fallecido y al gobierno exigiendo la pronta detención del autor del crimen.

Fue a las 9 de la mañana que un grupo de cuatro personas fue a buscar a Bryan (23), supuesto miembro de una organización criminal de La Pintana. Era un ajuste de cuentas más en el barrio, sin embargo, los victimarios no encontraron al joven. Fuentes del caso señalaron que tres horas después el grupo volvió al lugar, esta vez con éxito: encontraron a su rival y dieron rienda suelta, en la calle, a una serie de golpes, disparos en las piernas y amenazas.

Estaban “en eso” cuando llegó una patrulla de la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros, con dos funcionarios a bordo. Uno de ellos, el cabo Galindo, al bajarse del auto para enfrentar al grupo, sacó la peor parte: recibió en la cabeza dos disparos, percutados directamente por una subametralladora UZI. Los delincuentes abordaron un vehículo y huyeron.

Inmediatamente, el carabinero fue trasladado al Hospital Padre Hurtado, en San Ramón, por tratarse del recinto médico que estaba más cerca. Sin embargo, en pocos minutos se dispuso el traslado de Galindo hacia el establecimiento de la Dirección Previsional de Carabineros de Chile (Dipreca).

El pronóstico era reservado, hasta que pasada las 15.00 se confirmó que el cabo había fallecido. Hasta el lugar llegaron sus familiares, amigos, el general director de Carabineros, Hermes Soto; el ministro del Interior, Andrés Chadwick, y el propio Presidente de la República, Sebastián Piñera.

El Mandatario lamentó el deceso del policía y manifestó que “desgraciadamente, el cabo primero Óscar Galindo ha fallecido en un acto de acción. Él fue víctima de un enfrentamiento entre dos bandas y recibió dos disparos en la cabeza más uno en la muñeca, y eso desgraciadamente le ha costado la vida. Hemos venido hasta acá para expresarle nuestra total solidaridad y condolencia a la familia, a su esposa y al cuerpo de Carabineros, pero también a ratificar el combate contra la delincuencia; es un combate muy difícil”.

El Jefe de Estado fue más allá y advirtió que “esta es una guerra que va a tomar tiempo, pero que la vamos a dar con toda la fuerza de la ley y con toda la voluntad de este Presidente“.

Por su parte, el general director de Carabineros, Hermes Soto, señaló que “el dolor que sentimos y la afectación que tiene la familia y la institución es pleno, es fuerte. Vamos a trabajar con fuerza para esclarecer la situación y determinar quién fue el autor de lo ocurrido; no vamos a descansar hasta que eso sea aclarado. Hasta ahora, la información que tenemos es que una persona disparó con un arma automática, puede ser una UZI como también puede ser una pistola preparada para disparar en ráfaga”.

El jefe policial agregó que el autor del disparo que provocó el fallecimiento del cabo fue un menor de edad, dato que es manejado de cerca tanto por el OS-9 de Carabineros como por la Fiscalía Sur, encargados de las pesquisas.

El fiscal regional Sur (S) Christian Galdames señaló que “las diligencias dicen relación con una línea investigativa bastante fidedigna. Hemos puesto un fiscal adjunto con dedicación exclusiva para esclarecer este caso y poder determinar la identidad de los homicidas de este mártir de Carabineros”.

Investigación

El cabo Galindo no estaba solo al momento de recibir el disparo, sino con un compañero de la SIP de la 41 Comisaría de La Pintana, y fue precisamente él quien en medio de los disparos se percató de quién disparaba.

Su relato, y el de testigos de la zona, identificaron a un menor de 17 años, alias “el Danielito”, y quien ahora tiene una orden de detención por el crimen del carabinero. El sospechoso registra un prontuario extenso: en julio de 2015 fue detenido por receptación; el mismo año por porte de arma hechiza y por robo; en 2016, nuevamente fue arrestado por portar elementos para robar, y en 2017 fue aprehendido por Carabineros luego de que allanaran su casa en La Pintana.

Fue por esta última detención, en mayo de 2017, que fue condenado el 2 de enero de este año por el Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago. Su sentencia fue por tráfico de drogas, por tener 213 gramos de clorhidrato de cocaína, tenencia de armas, tener dos gorras de Carabineros, un chaleco antibala, 945 gramos de marihuana, y por tenencia de arma de fuego prohibida. Esta última era una UZI, calibre 9 mm, con su cargador y con 30 cartuchos balísticos. Así se detalla en la condena del tribunal, el que falló con la prueba presentada por la fiscalía y Carabineros, quienes además del porte de droga y armas, lograron acreditar que la subametralladora había sido robada el mismo mes desde la Escuela de Formación de Carabineros.

Desarrollado el juicio oral, el tribunal condenó al menor a 540 días de libertad asistida especial por el tráfico de drogas, 61 días por la tenencia de armas y otro 61 días por tener la UZI. Además, se le impusieron 30 horas de servicio a la comunidad.

La alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro, dijo: “Lo venimos diciendo hace tiempo. El narcotráfico es el enemigo más feroz de nuestra sociedad y es necesario luchar unidos contra eso. No se puede soltar a un delincuente para que el día de mañana mate a otra persona”.