¿Cómo convertirse en un contrabandista de oro? Así se llama un reportaje del Bloomberg Businessweek el cual trata sobre la figura del Harold Vilches: un chileno de 21 años que desde una simple búsqueda en Google se convirtió en el mayor contrabandista de América del Sur.

El joven, quien estudiaba Ingeniería Comercial de la Universidad Mayor de Santiago, había heredado una joyería que manejaba su padre, el cual sufrió un accidente cerebrovascular. Por ese motivo, tenía algunos conocimientos sobre el preciado metal.

Por ese motivo, un día decidió buscar en Google lo siguiente: “Distribuidores de oro en Perú”. De esa acción, llegó al nombre de Rodolfo Soria Cipriano, quien era sindicado por la prensa de dicho país como “uno de los exportadores más prolíficos del país”. Por eso, no lo pensó más y le escribió.

Este simple hecho fue el inicio de un lucrativo negocio personal, llegando a exportar más de 50 millones de dólares en 1.814 kilos de oro sacado de la minería ilegal de América del Sur. Y la cabeza de todo fue él, ya que las investigaciones posteriores en Estados Unidos determinaron que no tenía encima a ningún jefe criminal o grupo delictual.

Primero, le dio oro legal al exportador Gonzalo Farías, quien le enviaba posteriormente a a la empresa Fujairah Gold en Dubai. Ante esto, Vilches los contactó directamente y firmó un contrato para darles casi tres toneladas del metal por doce meses, entre junio de 2014 y 2015.

Ante la gran cantidad de kilos que necesitaba, Soria se lo vendía desde la región de Madre de Dios en Perú. Mientras, sumó nuevos clientes en Estados Unidos.

Sin embargo, el 28 de abril de 2015 fue retenido en el Aeropuerto de Pudahuel cuando iba a viajar a Miami con  44 libras de oro. Los agentes de Aduana no le creyeron que los lingotes que transportaba, los que estaban avaluados en US$800 mil, provenían de monedas fundidas.

Harold Vilches, hoy de 23 años. Captura TVN

Cómo no pudo viajar, el cargamento no pudo llegar a NTR Metals, la empresa que lo esperaba con guardias y un camión blindado para transportar los lingotes que él mismo Vilches con su padre habían construido aprendiendo gracias a los tutoriales de Youtube.

El oro era fundido en lingotes y se enviaba a Miami, encontrando los investigadores movimientos por una cifra de US$80 millones, realizados mediante empresas fantasmas en Estados Unidos, Argentina y Chile, las que eran propiedad del joven, su esposa, su suegro y un socio.

Antes de su detención, ya había frenado el negocio con la empresa árabe, quienes lo demandaron. Además, estuvo un mes en Tanzania negociando con traficantes de oro de naciones como Sudáfrica y Camerún.

/Publimetro

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