La Conferencia Episcopal de Chile informó esta mañana que el Papa Francisco aceptó las renuncias del obispos Juan Barros,polémico nuncio de Osorno. Las otras dos salidas son de Cristián Caro y Gonzalo Duarte, obispos de Puerto Montt y Valparaíso respectivamente.

La Nunciatura Apostólica comunicó, además, que el Pontífice nombró a Monseñor Jorge Enrique Concha Cayuqueo como Administrador Apostólico de la diócesis de Osorno.

Asimismo informó que el Rvdo. P. Ricardo Basilio Morales Galindo ocupará la sede vacante ad nutum Sanctae Sedis, de la arquidiócesis de Puerto Montt, mientras que Monseñor Pedro Mario Ossandón Buljevic hará lo mismo en Valparaíso.

OBISPO BARROS

Finalmente el Papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de Osorno, Juan Barros (FOTO), apuntado como encubridor de los abusos cometidos por el expárroco de El Bosque, Fernando Karadima. La decisión llega a casi tres semanas de que los 34 obispos nacionales decidieran poner sus cargos a disposición ante el Sumo Pontífice, tras su reunión en la Santa Sede.

Junto con Barros, Francisco aceptó la renuncia de los obispos de Puerto Montt, Cristián Caro, que ya había sido informada durante la madrugada de este lunes, y el de Valparaíso, Gonzalo Duarte.

En tanto, el Pontífice nombró administradores apostólicos para las tres ciudades: el padre Ricardo Morales para Puerto Montt; monseñor Pedro Ossandón, quien actualmente es obispo auxiliar de Santiago, para Valparaíso, y monseñor Jorge Enrique Concha, también obispo auxiliar de Santiago, para Osorno.

Durante los próximos días llegarán a Chile los monseñores Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, quienes por expresa petición del Papa irán hasta la diócesis de Osorno entre los días 12 y 19 de junio. Se presume, que esto estaría enmarcado en la investigación sobre Juan Barros y los presuntos encubrimientos.

KARADIMA, EL CASO QUE DETONÓ TODO

Fue durante varias décadas uno de los sacerdotes chilenos más influyentes en la élite y la Iglesia chilena, a cargo de la exclusiva iglesia de El Bosque, en la zona oriente de Santiago, el sacerdote Fernando Karadima abusó de varios jóvenes que acudían a él en busca de orientación.

Reconocido formador de sacerdotes que ocuparon cargos dentro de la Iglesia chilena, tuvieron que pasar muchos años para que el Vaticano finalmente lo condenara en 2011 a “retirarse a una vida de oración y penitencia”, por el delito de “abuso de menor”, aunque logró librarse de la justicia chilena, que archivó el caso al considerarlo prescrito.

Si bien los abusos de Karadima ocurrieron hace casi dos décadas y ya fue condenado por el Vaticano, es él quien desencadena la crisis en la Iglesia.

La presencia del obispo Barros -nombrado en el cargo por el propio Francisco pese a las denuncias- empañó la visita que en enero pasado realizó el pontífice a Chile, quien lo defendió públicamente.

Tras el revuelo generado por el apoyo que le dio a Barros, el papa envió a Chile al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, para investigar las denuncias de encubrimiento.

En un hecho sin precedentes, el Papa recibió en el Vaticano a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, principales denunciantes de Karadima, con los cuales conversó por separado y pidió perdón por los abusos.

Después Francisco citó a todos los obispos a Roma y reconoció haber “incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación”.

Tras ser recibidos en el Vaticano, los 34 obispos chilenos pusieron sus cargos a disposición de Francisco, aunque una vez en Chile aclararon que se mantenían en sus funciones.

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