Muchos de nosotros hemos cometido este error, pero es muy importante que dejemos de hacerlo por cuestiones de salud. ¡Jamás vuelvas a bajarle al baño con la tapa abierta! Así como no sabes cuántas estrellas hay en el cielo, tampoco tienes idea de cuántas bacterias hay en la taza del inodoro. Según un estudio publicado en el diario de Applied Microbiology, muchas bacterias y virus se quedan en el agua del sanitario después de que le jalas a la palanca. No importa si lo haces más de una vez.

Según la investigación, los organismos se adhieren a las superficies de porcelana (como la taza del baño) sin importar si hay descarga de agua o no. Además, se descubrió que el cloro estaba ausente en el agua o que ésta contenía cantidades muy pequeñas del elemento porque se pierde rápidamente en la atmósfera.

Es por eso que cuando le jalas con la tapa levantada el agua puede rociarse afuera de la taza y esparcirse. Otro artículo científico publicado en American Journal of Infection control explica esto:

«Los estudios demuestran que los aerosoles potencialmente infecciosos pueden producirse en cantidades sustanciales durante las descargas del inodoro. La aerosolización puede continuar a través de múltiples lavados y podría exponer a los usuarios posteriores del inodoro. Algunos de los aerosoles se desecan para convertirse en núcleos de gotitas y permanecen a la deriva en las corrientes de aire».

Y aunque ningún estudio ha sido preciso sobre las transmisiones de enfermedades relacionadas al asiento del sanitario, el riesgo es desconocido y lo mejor sería jalarle cuando la tapa esté cerrada.

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