Con un holgado resultado, el ex canciller Heraldo Muñoz se impuso el domingo en las elecciones del PPD, transformándose en el próximo presidente de la colectividad. El ex secretario de Estado logró el 55,7% de los votos. Le siguió Andrea González, con el 25,3% y, en tercer lugar, quedó el ex diputado Marco Antonio Núñez, con un 19%.

De esta manera, son dos los partidos de la ex Nueva Mayoría que están liderados por ex ministros de la administración de Michelle Bachelet: el PPD con Muñoz y el PS, con Álvaro Elizalde, quien fuera vocero de Gobierno.

Si bien el ex canciller ha sido un representante activo del bacheletismo, la amistad entre ambos se remonta desde la administración de Ricardo Lagos, cuando fueron compañeros en el gabinete. Mientras el ex canciller era el ministro vocero de Gobierno, la ex Mandataria era la titular de Defensa.

En Estados Unidos vivían en el mismo edificio y salían al teatro en Broadway

En 2003, el ex canciller arribó hasta Nueva York para ejercer como embajador ante la ONU y, tras siete años en el cargo, asumió como subsecretario general del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe.

Fue precisamente en Estados Unidos, cuando Bachelet lideró ONU Mujeres, que ambos se reencontraron. A tanto llegó su cercanía que, incluso, la ex Mandataria arrendó un departamento en Manhattan en el mismo edificio donde vivía Muñoz y su esposa. “Vivimos en Nueva York en el mismo edificio, ella vivía en el piso justo superior. Salíamos a Broadway, a ver un show o al teatro. Aunque tanto su trabajo como el mío nos obligaba a viajar mucho y no veíamos tanto como queríamos”, aseguró Muñoz en una entrevista en la revista Capital.

La polémica cena en un yate por el río Hudson

En septiembre de 2013, cuando ya se había iniciado la campaña presidencial para el segundo gobierno de Bachelet, Muñoz fue uno de los convocantes para una cena, en un yate que recorrería el parte del río Hudson, en Nueva York. El fin de la actividad era recaudar dinero para la candidatura.

Los asistentes del evento debían pagar mil dólares, en forma de un cheque abierto, para aportar a la campaña de la ex Jefa de Estado. Así, en la invitación que se extendió, se ofrecía un viaje de dos horas por Manhattan en un yate que incluía varias acomodaciones, como un gran salón con aire acondicionado de alta velocidad, sistema de sonido sofisticado alrededor del bote y LED 6 tricolor luz bajo el agua.

La actividad, que se conoció en 2015 -en medio de los cuestionamientos al financiamiento de la política por el caso Penta- generó inquietud en el Gobierno que ya era liderado por Bachelet y que tenía de ministro de RR.EE. a Heraldo Muñoz.

No era poca la preocupación porque, según la ley 19.884 (sobre transparencia, límite y control de gasto electoral) están “prohibidos los aportes de campaña electoral provenientes de personas naturales o jurídicas extranjeras”. Además, en la rendición de gastos de la ex Mandataria no hubo detalles acerca de cómo ingresaron estos recursos al país. Y, para complicar más el asunto, para la fecha de la cena, Muñoz era funcionario de la ONU, lo que le impedía participar en actividades proselitistas.

Como descargo, en 2015, desde su cargo de canciller, dijo que sí colaboró en aquella actividad que fue organizada por Mario Paredes, presidente emérito de la Asociación Católica de Líderes Latinos en Estados Unidos. Agregó que entonces él no era funcionario del Gobierno de Chile y “ejercí mi derecho ciudadano como muchos otros compatriotas en Nueva York y en Chile”.

Finalmente, el caso no siguió investigándose.

PPD y PS: el eje bacheletista

Ayer martes, nuevamente se encontrarán en Estados Unidos. Esta vez, en Washington. Hasta allá tenía contemplado viajar, la noche del lunes, Heraldo Muñoz. El objetivo es acompañar a la ex Mandataria en un acto organizado por NatGeo , donde se la reconocerá por su papel en la protección del medioambiente.

Algo que concuerda con el perfil bacheletista del ex ministro. Y que ahora se podría traspasar al partido que le toca dirigir. El PPD, junto con el PS son las colectividades lideradas por ex secretarios de Estados donde más se concentra el electorado que sigue a la ex Presidenta.

Si se calcula según número de militantes, entre ambos partidos suman cerca del 40% de los adherentes de la ex Nueva Mayoría. El resto se reparte entre el PC, el PR y la DC.

Y fueron estos dos partidos los que, en las últimas elecciones parlamentarias, superaron a sus pares de bloque en la cantidad de votos ganados. El PS logró más de 550 mil votos, mientras que el PPD sumó más de 340 mil sufragios, obteniendo entre ambos 897.772 escrutinios. Así, consiguieron casi la misma cantidad de votos que el PR, DC y PC que, entre los tres, lograron un poco más de un millón de adeptos.

A lo anterior, se suma que el PS obtuvo la bancada más grande de diputados y senadores. Y si bien el PPD quedó reducido en el número de diputados, es uno de los partidos con el comité de senadores más grande de la ex Nueva Mayoría. De esta manera ambos partidos logran sumar el 46% de legisladores pertenecientes a los partidos de que fueron parte de la coalición.