Ad portas de la segunda entrega de su Informe de Política Monetaria (Ipom) que dará a conocer el Banco Central, y dando mayores luces del tono que incorporará éste, el Consejo del ente rector decidió en forma unánime mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 2,5%, escenario que estaba totalmente internalizado por las expectativas del mercado.

Sin embargo, en su comunicado el instituto emisor sorprendió con una evidente señal de que el próximo movimiento de la tasa de interés será un alza, situación que si bien la había deslizado el BC en su Ipom de marzo, no lo había contemplado en su última reunión de política monetaria de mayo, principalmente por los riesgos de bajas presiones inflacionarias.

De hecho en aquella oportunidad el Central destacaba que “la persistencia de la inflación en niveles bajos, especialmente en su componente subyacente, mantiene los riesgos para alcanzar la meta en el horizonte de política”.

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