Más allá de las risas que sacaron, cada uno en su estilo y con el apoyo de sus respectivos públicos, la mayor manteca que dejaron las rutinas humorísticas corrió de la manopla de la sarta de xuxadas que desparramaron con ametralladora sobre el proscenio de la Quinta Vergara.

¿Pero qué tantas vulgaridades se lanzaron realmente durante los seis días que duró Viña? En ESP desempolvamos el “Xuxatrón 3000” y recorrimos minuto a minuto las rutinas del sexteto de jajajeros que se llevó un total de doce gaviotas: Juan Pablo López, Chiqui Aguayo, Carlos “Mono” Sánchez, Jajá Calderón, Rodrigo Villegas y Fabrizio Copano.

Aunque suene increíble, no es Daniela “Chiqui” Aguayo la que encabeza el ranking, pese a que su rutina fue la que se consagró como el bastión de la vulgaridad en este Festival, al menos en las redes sociales.juan-pablo-lopez

¿Y quién se llevó la medalla de oro xuxeta, entonces? Nada menos que el hombrón que abrió los fuegos del chiste en Viña 2017, el barbón Juan Pablo López, quien durante su actuación alcanzó la suma de 54 faltas, entre vulgaridades y garabatos directos.

Tal vez por los nervios o en su afán de recalcar ciertas cosas de su libreto, el nortino se piteó hartos vocablos fuera de lugar, que tal vez lo hicieron pasar más piola que a la Chiqui, por ejemplo, gracias a que el fondo de su rutina no era tan burdo.

A López los “CTM” fueron los que más le penaron a la hora del castigo, y también el reiterativo “guatón ql” pa’ referirse al jefazo que lo echó de su pega en el banco.

PESOS PESADOS

Sólo tres xuxadas por debajo de Juan Pablo López quedó el acreedor de la medallita de plata: Rodrigo Villegas.

Con 51 alusiones que exceden los márgenes de la decencia tevita, el gordo humorista guió su rutina, que en cuanto a impacto fue una de las más destacadas de este verano.

chiqui-aguayo-en-vinaEn su caso, las ordinarieces las usó para adornar una rutina basada en el “autobullying”, donde el “guatón de mierrr” sonó como campanilla de ring.

La tercera plaza recayó, era que no, en Chiqui Aguayo, a quien se le arrancó la lengua en 47 oportunidades, claro que lo de ella, más allá de las puteadas que se mando en la Quinta, pasó por las temáticas que desarrolló en el escenario, donde la petisa nos contó bastante más de sus intimidades de lo que nos hubiera gustado saber.

Por detrás de la damisela, se erigió Fabrizio Copano, quien se puso picante 39 veces durante su rutina. Claro que él se midió con una vara más dura, ya que se achacó nada menos que 140 faltas, las que como un caballero las pagó por luca en el banco y las aportó a la pega de bomberos.

LOS SUAVETONES

Así como hubo cuatro shows en los que se disparó en el “xuxetódromo”, dos de los jajajeros se mantuvieron en un margen de decencia, claro que ni el supuesto “humor blanco” supo alejarse del lado oscuro.

carlos-mono-sanchezA Jajá Calderón, por ejemplo, se le arrancó la moto en 14 ocasiones, donde los “mierrr” y hasta un “CTM” formaron parte de sus salidas de madre en el Festival.

Así y todo, Jajá sólo quedó un condoro por encima del hombre que enarboló las banderas del humor familiar, el colombiano “Mono” Sánchez, a quien le picaron las manitos y la lengua, pues incurrió en 13 infracciones, elevando así a 218 las finezas que se bombardearon desde la Quinta Vergara.

EN NÚMEROS

Si aplicásemos el “Copano Style” de pegarse con el látigo y donar lucrecia por cada vulgaridad en el evento de la Ciudad Jardín, prácticamente alcanzaría pa’ pagar un alita del “Luchín” ruso.

Claro, porque López tendría que ir al banco, que tanto le carga, y depositar 540 luquitas. Más las 510 del guatón Villegas, las 470 de la Chiqui, los 390 de Fabrizio, Jajá y sus 140, junto a los 130 mil del “Mono” Sánchez, el monto total es respetable: 2 millones 180 mil pesos.

Si el alcance se hace de un modo más estadístico, considerando que cada humorista estuvo parado alrededor de 45 minutos sobre el plató viñamarino, se mandaron 0,8 xuxadas por minuto de rutina, no por nada muchos televidentes pusieron el grito en el cielo, y no sólo a través de sus redes sociales.

AL PAREDÓN

El humor en Viña no pasó colado a la hora de la libertad que se tomaron varios de los exponentes en sus rutinas.

Por lo mismo, al Consejo Nacional de Televisión han llegado una cachá de reclamos por los shows jajajeros, números que encabeza la Chiqui Aguayo.

En total, 120 son las denuncias que han llegado hasta el ente rector de las cosas que se pueden decir en una transmisión televisiva, lo que deja clarísimo que el tenor de las rutinas no fue del agrado del total de los espectadores del Festival de Viña.

/la Cuarta

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