Se afirma, con razón, que el gobierno se ha movido al centro. El rechazo a reducir el impuesto de primera categoría, la prioridad otorgada al Sename, la decisión de mantener la gratuidad y extenderla a la educación técnica profesional, el anuncio de un aumento de 42% de la pensión solidaria, la ampliación del Metro que favorecerá cinco comunas hasta ahora excluidas, la afirmación que el no reemplazo en la huelga llegó para quedarse, son todos elementos que confirman este aserto.

El gobierno se propuso echar las bases de un proyecto de centroderecha de largo plazo para Chile. Su viabilidad es puesta en cuestión por las diferencias que emergen en Chile Vamos. El debate en torno a la reglamentación del aborto en tres causales, en torno al género registral y la adopción por parte de parejas homoparentales son ejemplos de ello. Más que los debates en sí, llama la atención la virulencia de las críticas de los propios partidarios, que poco tienen que envidiar a J.A. Kast. El otro Kast, ha abierto también un frente al cuestionar la gratuidad en la educación superior.

Paradojalmente los temas indicados abren un amplio campo de cooperación del gobierno con el centro y las diversas izquierdas. También el combate a la delincuencia, específicamente al narcotráfico que constituye una amenaza al sistema político, en particular a los gobiernos locales. El enfrentamiento del cambio climático es otro ámbito relevante. Para avanzar el gobierno tiene que cambiar de estrategia. No es conducente buscar el apoyo de la oposición cooptando a particulares, como ha sido el caso de la Comisión de Productividad y la presencia de personeros de Cieplan en el anuncio del proyecto de ley que institucionaliza el Consejo Asesor Fiscal. Como ha señalado el presidente electo de la Democracia Cristiana, si el gobierno quiere de verdad colaborar, debe hablar con los partidos y las bancadas.

La colaboración del centro y de las izquierdas debe incluir una dimensión pragmática y otra que apunte a crear las bases de una alternativa política y electoral. En lo primero, se deben identificar las condiciones mínimas para apoyar las iniciativas sociales y en seguridad. Con la derecha en el gobierno no es posible lograr los objetivos máximos. En lo relativo a lo segundo, es fundamental evaluar lo hecho y construir acuerdos en torno a los temas que opondrán a la derecha, por una parte, y el centro y las izquierdas por otra. Clave es la política social estructurada en base a derechos universales y un acceso universal y oportuno a la salud, un sistema tributario que refuerce el rol de los impuestos directos y el usufructo nacional de los recursos naturales, una política que incorpore al país a la economía del conocimiento y un nuevo trato con el medioambiente. Un tema es avanzar en el fortalecimiento de la democracia, para asegurar el autogobierno efectivo del Estado y las instituciones políticas en general (que implica revisar la gran cantidad de instituciones autónomas instaladas en el último tiempo). Junto a esto, falta el liderazgo y la capacidad política de hacer ver a la ciudanía que estos son los problema cruciales y que las izquierdas y el centro son quienes mejor las pueden resolver.

/Columna de Eugenio Rivera para La Tercera

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