Un grupo de astrónomos descubrió una serie de extraños objetos cerca de un agujero negro supermasivo ubicado en Sagitario A, en el centro de la Vía Láctea, según un comunicado publicado el pasado miércoles por el Observatorio W. M. Keck, situado en Mauna Kea, Hawái (EE.UU.).

Esos elementos, que parecen nubes de gas pero se comportan como estrellas, se ocultan tras una cortina de humo, indicaron los expertos en el documento, redactado por un equipo de investigadores liderado por Anna Ciurlo, becaria postdoctoral de la Universidad de California (UCLA), en Los Ángeles, EE.UU. El hallazgo fue posible a partir de datos recopilados por dicho observatorio a lo largo de 12 años.

“Estos objetos estelares, compactos y polvorientos, se mueven extremadamente rápido y cerca del supermasivo agujero negro de nuestra galaxia. Es fascinante verlos moverse de año en año”, detalló Ciurlo. “¿Cómo llegaron ahí? ¿Y en qué se convertirán? Deben tener una historia interesante que contar”, añadió la investigadora estadounidense.

¿Por qué son tan grandes?

Los investigadores hicieron su descubrimiento al obtener mediciones espectroscópicas de las dinámicas de gas del centro galáctico. “Fue bastante sorprendente detectar varios objetos que tienen movimientos y características muy distintos que los que se ubican en la clase de objetos G o en objetos estelares polvorientos”, afirmó Randy Campbell, jefe de operaciones científicas del Observatorio Keck.

Los objetos G “son estrellas hinchadas, estrellas que se han vuelto tan grandes que las fuerzas de gravitación ejercidas por el agujero negro central pueden sacar materia de sus atmósferas cuando se acercan lo suficiente, pero tienen un núcleo estelar con suficiente masa para permanecer intactos”, explicó Mark Morris, quien participó en dicha investigación. Asimismo, agregó que la incógnita que todavía no consigue descifrar la comunidad científica es por qué son tan grandes estas estructuras estelares recientemente descubiertas.

Por el momento, el equipo de científicos continuará observando el tamaño y la forma de las órbitas de los objetos G, lo que podría proporcionar más información sobre cómo se formaron. En concreto, prestarán especial atención al momento en el que estos objetos estelares polvorientos se acerquen lo máximo posible al agujero negro supermasivo, para ver si los absorbe o permanecen intactos, averiguando así su auténtica naturaleza. No obstante, todavía habrá que esperar “algunas décadas para que esto suceda”, admitió Morris.

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