El Mundial de fútbol acaba de terminar y los analistas de un banco danés han realizado un estudio socioeconómico en el que designan un campeón sorprendente para el torneo: la debutante Islandia, que empató el sábado contra Argentina dentro del Grupo D.

Ese estudio aplica a los países participantes en el Mundial una serie de criterios, varios de ellos económicos, financieros y sociales, con lo cual lo deportivo queda atrás.

Según el Saxo Bank, las grandes potencias latinoamericanas del fútbol no tienen ninguna opción de ganar los partidos de la economía real, debido a las grandes desigualdades en sus poblaciones.

Por contra, Islandia y Dinamarca, bien valoradas por los analistas de este barco, serían líderes en sus respectivos grupos de la primera fase y seguirían avanzando hasta una ficticia final del torneo, donde los primeros serían los campeones.

Preguntado por la AFP por una supuesta parcialidad del estudio a favor de los equipos nórdicos, el economista jefe del proyecto, Steen Jakobsen, se lo tomo con humor: “No soy un gran aficionado de Dinamarca, ni en economía ni en el fútbol. Toda nuestra conclusión es matemática”, asegura desde Copenhague.

El estudio analiza la potencia socioeconómica de los participantes en el Mundial estudiando su inflación, su tasa de paro, sus resultados bursátiles (o en el mercado petrolífero en el caso de Irán), el perfil de los inversores y el coeficiente Gini (un indicador de desigualdades).

En ese Mundial imaginario del Saxo Bank, Japón sería capaz de derrotar a Alemania en el duelo por el tercer puesto, mientras que Corea del Sur, Suiza, Australia y Suecia también realizarían un gran torneo.

Brasil y Argentina, dos de las favoritas en el torneo real, serían eliminadas en la fase de grupos, lastradas por su mal coeficiente Gini.