Una magnitud de 9,5 y una duración de ocho minutos. Así fue el terremoto más poderoso de la historia que afectó el domingo 22 de mayo de 1960 a nuestro país, situándose el epicentro en las cercanías de Valdivia.En la misma zona del megaterremoto de 1960: estudio revela que costa de Valdivia tiene energía acumulada capaz de generar fuerte sismo

Desde ese momento, la zona estuvo tranquila hasta el 25 de diciembre de 2016, cuando un sismo de 7,6 sacudió a la comuna de Quellón en plena isla de Chiloé en la Región de Los Lagos.

Este movimiento telúrico de gran intensidad fue la primera señal de una reactivación sísmica en dicha área de acuerdo al estudio “El ciclo sísmico a lo largo de zonas de subducción”, realizado por el investigador de Cyclo Marcos Moreno, el cual fue acompañado por Daniel Melnick, Andrés Tassara y otros expertos internacionales.

El artículo que fue publicado por la revista Nature Geoscience, indica que a futuro podrían haber más sismos como el ocurrido en Chiloé en algún punto de los mil kilómetros de extensión que se rompió durante el megaterremoto.

“Tenemos un segmento somero que se rompió en 1960 y que ya acumuló suficiente energía como para que empuje al segmento profundo y gatille el terremoto del 2016. Esto no significa que la energía del segmento somero se esté liberando. Aquí tenemos dos segmentos que conversan entre sí y también actúan de manera independiente”, sostuvo Melnick.

De igual manera, remarcó que el estudio que contempló datos geológicos, satelitales y de GPS, determinó que “una de las conclusiones importantes dice que el segmento ya está despertando y que podríamos tener otros eventos como el del 2016 en otras partes del segmento del ’60; como aquí mismo en Valdivia”.

“A través del uso de GPS sabemos que está cargada -por lo menos hace una década- la zona somera y hay energía suficiente como para que se gatillen eventos de este estilo, profundos, que podrían causar pequeños levantamientos en algunas zonas de la costeras, como se ve en Castro y en la costa de Osorno”, expresó.

Se asume que los terremotos son iguales, pero ahora sabemos que no es así. No se pueden mirar solo los datos históricos, hay que saber qué tipo de terremoto fue, si la costa se elevó o se hundió. Los terremotos profundos no son tan dañinos. Los someros, en cambio, provocan tsunamis y hunden la zona costera”.

Melnick, quien además es director de Cyclo, explica en declaraciones consignadas por La Tercera que no es tan correcto calcular cada cuántos años ocurre un sismo de mayor intensidad.

“Se asume que los terremotos son iguales, pero ahora sabemos que no es así. No se pueden mirar solo los datos históricos, hay que saber qué tipo de terremoto fue, si la costa se elevó o se hundió. Los terremotos profundos no son tan dañinos. Los someros, en cambio, provocan tsunamis y hunden la zona costera”, afirma.

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