Se han argumentado para justificar el cambio de nombre de las calles Julio Martínez y Sergio Livingstone razones que dirían relación con la protección del patrimonio cultural de los barrios allí existentes. Este cambio, junto con demostrar un desprecio por la identidad de quienes habían sido reconocidos con esta nominación (que son también parte de nuestra historia y patrimonio deportivo), resulta de una falta de fundamentos patrimoniales increíble.

El patrimonio es algo profundamente dinámico, que precisamente para conservarse requiere adaptarse a la realidad y buscar que las comunidades se sigan identificando con él, para que, de este modo, sea protegido.

La identidad de ambos periodistas deportivos sin duda que contribuye a este propósito, y la comprensión de comunidad va más allá de los límites geográficos del barrio en que se insertan, como el alcalde de Independencia pretende hacernos creer, pues incluye a quienes somos hinchas de Unión Española y Universidad Católica, o en general a quienes disfrutan del fútbol y guardan un recuerdo de lo que ambas personalidades hicieron en el ámbito deportivo.

La postura edilicia resulta extremadamente conservadora, y salvo que busque con ella algunos minutos de cobertura de prensa no tiene razones que la hagan merecedora a mantenerse. Esperemos que en el caso que nos ocupa se haga justicia con quienes en sí mismos han sido parte de nuestro patrimonio deportivo.

/Carta al diario El Mercurio de Óscar Acuña Poblete
Abogado

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