Cuando la semana pasada la empresa danesa Maersk cerró su fábrica de contenedores en San Antonio, y despidió a más de 1.200 trabajadores, sorprendió a todos. Oficialismo y oposición vieron así, cómo un proyecto pensado a largo plazo ponía fin a sus labores en la V Región. Tal es el impacto, que las razones con las que se intenta explicar este “terremoto” para la zona van desde sobreproducción de containers, situación internacional, y rol de los sindicatos en la empresa.

En conversación con “El Líbero”, la diputada María José Hoffmann (UDI) aborda cómo esta situación afectará a la zona.

-¿Cómo se puede entender el cierre de Maersk en San Antonio?

-San Antonio es una ciudad que ha batido récord de desempleo a lo largo de su historia. Esta empresa, llegó gracias a las gestiones muy puntuales de la ex ministra Evelyn Matthei. En ese minuto se trabajó para que ellos eligieran invertir acá en vez de hacerlo en China. También hubo acuerdos con la CAP para poder generar un precio de mercado del acero, de acuerdo con las exigencias de lo que necesitaba la empresa para instalarse. Se fijaron muchos acuerdos donde el gobierno actuó, de cierta manera, como garante para incentivar que la empresa nos eligiera.

-¿Entonces, que pasó luego?

-Esa gestión se deja de hacer durante el gobierno de Bachelet. Creo que hay una falta grave al no haber seguir colaborando con una empresa tan grande. Salvo los programas de capacitación de Sence y Corfo, el gobierno anterior no generó condiciones para que el país fuera atractivo para Maersk. Esa es la principal razón. La empresa ha esgrimido razones de mercado, de precios del acero, y también condiciones laborales que se fueron rigidizando que terminan desincentivando a la empresa. Pero también creo que la forma violenta en que se cierra me parece que es irresponsable con todas las familias involucradas. Es más que una pega, es un sueño en una ciudad abandonada por el Estado.

-El ministro del trabajo, Nicolás Monckeberg, señaló que las negociaciones colectivas que realizan los trabajadores están “desenfocadas de la realidad”. ¿Cree que la reforma laboral influyó en el cierre de la empresa?

-Aquí hubo un paro que fue largo, pero quiero decir que la responsabilidad, en ningún caso es de los trabajadores, pero sí creo que los sindicatos fueron muy rígidos en sus exigencias. Y las leyes laborales, de todas maneras, tuvieron influencia y el paro del año pasado fue desproporcionado, injustificado en muchos casos, y con exigencias que no estaban de acuerdo con las condiciones que la empresa podía entregar en ese minuto.

Será muy difícil encontrar, de inmediato, trabajos de la calidad y del nivel que entregaba Maersk. Son empleados calificados, que se prepararon, no será fácil la reinserción”.

-¿Este es un antecedente para revisar la reforma laboral que Chile Vamos ha criticado?

-Es una reforma que no es buena para el país y en esto la izquierda tiene que tomar una decisión: si va a apoyar que exista inversión extranjera o vamos a tener leyes que lo que hacen es permanentemente poner restricciones y desincentivar a la inversión.

-El martes, representes de los trabajadores se reunieron con los diputados de la comisión de Trabajo. ¿Cuáles son las gestiones que usted está realizando para la gente que perdió su empleo?

-Lo primero en esto es no ser políticamente correcta y decirles la verdad. Vienen tiempos difíciles para San Antonio. Valoramos el esfuerzo de este gobierno para generar los planes que sean necesarios para ayudar a la reinserción laboral de todas estas familias, pero será muy difícil encontrar, de inmediato, trabajos de la calidad y del nivel que entregaba Maersk. Son empleados calificados, que se prepararon, no será fácil la reinserción.

-El sindicato ha acusado vulneración de derechos, ¿eso se abordó en la comisión?

-No, no dijeron eso y en general estos sindicatos han estado bastante politizados.

“Cuando a un Estado le interesa que una empresa invierta hay mil formas creativas para incentivar la inversión”
-¿En qué cree que falló esta “alianza” público-privada entre el Estado y la empresa?

-Debimos haber profundizado más en las capacitaciones, en las alianzas, por ejemplo, con el consumo del acero y del aluminio. Cuando a un Estado le interesa que una empresa invierta hay mil formas creativas para incentivar la inversión. En este caso, creo que no hubo ningún tipo de acercamiento o de interés por parte del anterior gobierno en querer colaborar.

-San Antonio ya había superado a Valparaíso como puerto principal, precisamente por los paros que ocurrieron en esta ciudad. ¿Tras el cierre de Maersk cómo queda esta situación?

-Es absurdo seguir pensando que San Antonio y Valparaíso compiten, porque son dos puertos complementarios que pasan por distintas etapas. Es evidente que esto es un golpe para San Antonio, pero no afecta el proyecto a largo plazo que es el puerto de gran escala. Si somos capaces como país, y en este caso el gobierno, de poder acelerar la construcción de este megapuerto, la historia de Maersk se convertirá solo en un mal recuerdo y no algo definitivo para la ciudad.