Dicen que algunos cercanos a Álvaro Elizalde pensaron que se trataba de una broma del Día de los Inocentes. El lunes 28, la ex Presidenta Michelle Bachelet, acostumbrada a los silencios y mesura en las políticas partidistas, figuraba dando su apoyo para una candidatura presidencial a su ex vocera de gobierno, Paula Narváez. Ese día puso su firma en la carta Mujeres y militantes de base piden a Paula Narváez ser presidenciable y primarias abiertas.. De broma no tenía nada.

Y no solo se trata de la rúbrica de la ex Mandataria sino del apoyo del bacheletismo en pleno, principalmente encarnado en mujeres, quienes optaron por tomar la voz en el partido que lidera Elizalde. Quienes están detrás de esta operación son Ana Lya Uriarte, ex jefa de gabinete de Bachelet, y Paulina Vodanovic, presidenta de su fundación Horizonte Ciudadano.

Solo seis días antes, un grupo de diputados había firmado una carta donde le pedían a Elizalde que asumiera una candidatura presidencial del partido. En eso estaba el senador, dejándose querer, cuando vino el golpe de Bachelet.

El primer efecto de la jugada es forzar a que el Partido Socialista realice primarias para definir su carta para La Moneda, algo a lo que no está acostumbrada esta colectividad. Fresco está aún el recuerdo de 2017 cuando Elizalde se jugó por un sistema cerrado para que el PS apoyara a Alejandro Guillier, dejando en el camino a figuras del socialismo como José Miguel Insulza, Fernando Atria y el ex Presidente Ricardo Lagos.

Para el analista político, ex PS, Ernesto Águila, “lo que está detrás de la candidatura de Paula Narváez es también la posibilidad de que el PS realice primarias y en parte repare el error histórico que significó no tener candidato propio en las primarias pasadas y haber hecho un proceso de alto costo político con un Comité Central decidiendo de manera secreta la bajada de Ricardo Lagos y el apoyo a Alejandro Guillier”. Señala que esa decisión, además, “desembocó en que no existieran primarias generales en la oposición”.

Pero el factor clave en esto es el poder dentro del partido. El senador por el Maule está a cargo del PS desde abril de 2017 y en abril o mayo de 2021 la colectividad enfrentará elecciones. Y un empoderamiento del bacheletismo ahora podría tener sus frutos en los comicios internos del próximo año. Algo clave puesto que la nueva mesa que asuma tendrá directa incidencia en las nominaciones de las candidaturas parlamentarias y presidenciales.

Águila precisa: “Como se cruza directamente con lo que parecía una proclamación ya en plena marcha del presidente del PS, queda en una situación bastante delicada Elizalde, que termina su período de presidente en marzo o abril del próximo año. Entonces, una precandidatura parecía un lugar natural para continuar liderando procesos políticos, pero ahora se ve enfrentado a bajar su candidatura… que no había terminado de nacer”.

Un hecho clave en este episodio es que Narváez le ha dicho a su círculo íntimo que ve prácticamente imposible que prospere su candidatura para La Moneda, lo que no significa que vaya a dejar sin piso al bacheletismo que la proclama y menos a la ex Mandataria. Pero ha comentado a sus amigos que no está en sus planes un camino presidencial. Pero sí está, el que tome fuerza este movimiento y que remezca al PS… como ya lo está haciendo.

“Las mujeres que apoyamos a Paula, entre otras la Presidenta, quien firmó la carta, lo que decimos es que es increíble, insostenible y hoy día inaceptable que las dirigencias partidarias no hagan visibles a mujeres que tienen carismas, liderazgos, que probadamente son capaces”, dijo en CNN Ana Lya Uriarte. Para muchos esta irrumpción es también feminista y contra las políticas “patriarcales” que el PS ha desarrollado últimamente donde se han visto perjudicados liderazgos femeninos como Isabel Allende y Maya Fernández.

En la carta de las militantes socialistas el tema es explícito: “Declarar al PS como un partido feminista no es un acto meramente declarativo, esa voluntad expresa nos obliga a desplegar acciones y ser coherentes con nuestras decisiones internas, y en definitiva, con nuestros principios, que coinciden con una demanda ciudadana ineludible de democracia paritaria”.

Y continúan: “Por eso es inaceptable que las candidaturas presidenciales de nuestro partido sean sólo masculinas. Necesitamos que nuestras autoridades se hagan cargo del mandato militante, y abran los espacios para que mujeres con claros liderazgos puedan desenvolverse y posicionarse, generando las condiciones para que este compromiso partidario pueda hacerse efectivo sin titubeos ni desidia”.

Este revuelo ha causado que algunos de los diputados que firmaron apoyando a Elizalde, hoy muestran cierta distancia. Fuera de micrófono uno de ellos señala: “La petición hacia Elizalde se fundamenta en que no había hasta ese momento ningún rostro disponible en el PS y era natural que se le pidiera al presidente asumir una responsabilidad”. Y sobre la definción de la carta presidencial, comenta que “un mecanismo de consulta ciudadana es mucho más razonable que solo la forma de dirimir a puertas cerradas de un partido político, por muy legítimo que es”. Los partidos tienen derecho a decidir, pero en eso el PS puede dar un ejemplo y hacerlo de manera mucho más colectiva y abierta e incluyendo a la ciudadanía”.

El mismo Elizalde ayer en Cooperativa se mostró dispuesto a primarias, un escenario diametralmente opuesto al 2017. “Me parece positivo que surjan alternativas para que el Partido Socialista tenga un abanderado o abanderada que represente nuestras ideas en el marco del concurso por el liderazgo de las fuerzas progresistas, que esperamos que se realice a través de una primaria abierta, vinculante, en que participe la ciudadanía”.

De esta forma ya el bacheletismo puede hacer un primer check: instalaron primarias para la presidencial. El paso siguiente, con miras al otoño de 2021, es lograr apoyo interno para hacerse del poder de la nueva mesa socialista.

Por Daniela Bas y Mariela Herrera para ellibero.cl

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