La transformación de Marte a un planeta más parecido a la Tierra llevaría 100.000 años

Marte es un planeta espantoso. Es frío, está seco y sufre el azote de la radiación. Además es literalmente asfixiante, puesto que su fina atmósfera no tiene oxígeno. Aún así, parece acumular los ingredientes básicos que podrían hacerlo habitable para humanos, animales y plantas: tiene agua y dióxido de carbono acumulados en los casquetes polares, y en su tierra hay pequeñas cantidades de nitrógeno. Si la imaginación vuela, se puede soñar con que no es un sitio tan malo para plantar patatas o para ampliar los dominios de la especie humana.

En el congreso de la NASA «Planetary Science Vision 2050 Workshop», celebrado recientemente, muchos científicos relacionados con la ciencia planetaria presentaron planes que hoy en día parecen sacados de la ciencia ficción, pero que son el primer paso necesario para las futuras misiones, o simplemente para pensar en qué dirección ha de ir la conquista del espacio. Entre otras cosas, se presentó una idea para crear un campo magnético artificial para restaurar la atmósfera de Marte y favorecer que se acumule agua en superficie.

Tal como ha informado «Universe Today», en paralelo, otros científicos presentaron un detallado plan sobre cómo sería y cuánto tiempo llevaría el proceso de terraformación, por el que el medio ambiente de Marte evolucionaría y acabaría pareciéndose a la Tierra. Junto a estas ideas, otros investigadores defendieron que lo mejor que puede hacer la conquista del espacio es centrarse en crear hábitats en la órbita próxima a la Tierra, para así aprender a surcar el vacío inmenso que nos separa de estrellas y planetas. ¿Cuál es la mejor idea?

La idea de la terraformación

Aaron Berliner, de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) y Chris McKay, de la División de Ciencia Planetaria, creen que hay que terraformar Marte. En un artículo titulado «The Terraforming Timeline», los investigadores detallan cómo podría ser el proceso, eso sí, a un nivel meramente abstracto.

¿Serán así las primeras misiones tripuladas a Marte?
¿Serán así las primeras misiones tripuladas a Marte?

Lo primero sería hacer una serie de preparativos para radiografiar el estado del planeta e identificar dónde están sus recursos. Por ejemplo, habría que medir con mayor exactitud la presencia de agua líquida y de dióxido de carbono (CO2) en los casquetes, o la cantidad de nitrógeno en los suelos. Así se podría confirmar que, efectivamente, Marte tiene tanta agua y CO2 como para activar un ciclo hídrico, capaz de generar nubes, ríos, lagos y bonitas postales. Y también que se pueden plantar algunas especies.

Caliente en 100 años

Lo siguiente sería calentar el planeta, que ahora sufres oscilaciones de temperatura que van desde los 30 grados a los 140 bajo cero. Creen que esta fase podría superarse en tan solo 100 años, y que básicamente se conseguiría a través de la liberación a la atmósfera de cantidades masivas de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero, tal como la Humanidad está haciendo en la Tierra. Si estos gases capturasen el 10 por ciento de la radiación solar que hoy en día se escapa desde el planeta rojo, los científicos calculan que en un siglo se podría llegar a una temperatura media en superficie de 15 grados centígrados.

Pero lo más peliagudo de la terraformación sería conseguir que la atmósfera tuviera tanto oxígeno como para ser respirable. En opinión de Berliner y McKay habría que llegar a una concentración de oxígeno del 13 por ciento a nivel de mar (sería interesante definir esto en un planeta sin agua líquida). El método que han evaluado es la fotosíntesis, el conjunto de reacciones que en la Tierra captan dióxido de carbono y liberan oxígeno usando agua y la energía del Sol.

Plantas y sobre todo bacterias producen el oxígeno de la atmósfera de la Tierra
Plantas y sobre todo bacterias producen el oxígeno de la atmósfera de la Tierra

Lo malo es que, aunque se pudiera hacer esto en Marte con un nivel de eficiencia similar al de la Tierra, harían falta 170.000 años para llegar hasta los niveles de oxígeno deseados. Eso sí, señalan, con ayuda de la ciencia y la tecnología se podría acelerar un poco el proceso y bajar hasta los 100.000 años. Pero lo cierto es que ni así la escala temporal sería asumible por la civilización humana, puesto que su historia tiene apenas 10.000 años de historia.

En todo caso, todo este proceso tendría que ser mantenido a través de un cordón umbilical entre la Tierra y Marte basado en misiones robóticas, para suministrar materiales y permitir el tránsito de personas. Berliner y McKay también han apuntado que la biología debería brindar un estrecho apoyo a la campaña de Marte, y que a través de la biotecnología se podrían diseñar cepas resistentes y versátiles para ese difícil ambiente. Por último, han destacado que el marco legal tendría que ser muy cuidadoso con el medio ambiente y con las discrepancias nacionales.

Mejor vivir en el espacio antes

¿Pero y si todo esto fuera una tontería? ¿Y si fuera un canto de sirena que amenazara con hacernos encallar en las rocas? Para Valeriy Yakovlev, astrofísico e hidrogeólogo en el Laboratorio de Calidad de Agua de Kharkov, Ucrania, terraformar Marte no es la mejor idea. En su artículo «Terraforming Mars, Wrong Way», Yakovlev defiende que la carrera espacial tiene que ir dirigida a crear biosferas en el espacio, de forma que los humanos aprendan a vivir ahí.

En primer lugar, este investigador ha resaltado dos características que hacen que los cuerpos más próximos, como Marte o la Luna, no sean muy deseables: ambos son vulnerables a la radiación y ambos se caracterizan por disfrutar de una gravedad escasa. Por eso, ¿cuáles serían los efectos a largo plazo de la vida en su superficie?

Ilustración de cómo sería una explotación minera en la Luna
Ilustración de cómo sería una explotación minera en la Luna

Para evitar los efectos adversos, el ucraniano propone crear hábitats en el espacio próximo a la Tierra en los que se pueda crear gravedad de forma artificial. Esto llevaría a avances en materiales y dispositivos que serán fundamentales para mejorar la tecnología de soporte vital y de robótica, elementos indispensables si se sueña con diseñar naves espaciales interplanetarias.

En paralelo, cree que se podrían perfeccionar los robots para extraer recursos en asteroides y en la Luna. Con el tiempo, pronostica que este tipo de viajes se normalizarían, y se mejoraría tanto en tecnología de transporte espacial, que se avanzaría notablemente en el reconocimiento de otros planetas y en el movimiento de personas. En definitiva, según Yakovlev, con el tiempo nacería el primer niño en el espacio, y la ciencia avanzaría mucho en el campo de la medicina y la biología espaciales. Todo esto sería un trampolín para saltar hasta la futura colonización de planetas y exoplanetas.

Lo mejor de este plan, es que Yakovlev cree que podría comenzar a materializarse a partir de 2030 y 2050, mucho antes de lo que plantean las perspectivas de la terraformación de Marte más optimistas. ¿Qué nos depara el futuro?

/psg